16 de abril de 2014

Universo de Dean and DeLuca en el SoHo




Uno de los lugares más agradables que recuerdo de mi estadía en la Gran Manzana es el célebre almacén neoyorkino Dean and DeLuca, uno de esos lugares que considero imperdibles, tanto para almorzar, como para hacer compras o simplemente pasear por sus pasillos abastecidos como ningún otro en su tipo. Es uno de los recorridos que merecen hacerse en el Soho, un paseo que nos hace agua la boca. 
Los productos que ofrece son muy especiales, de alta gama en su mayoría, pero todo el mundo hace un tour para comprarlos o degustarlos en el mismo local. Se hace caso omiso a la supuesta incomodidad de encontrar un lugar donde acodarse a la barra, y almorzar allí, de pie. 
Bien vale la pena.



El concepto Dean and DeLuca es bastante simple. Se presenta una selección que es imposible pasar por alto. 
En el hermoso local encontrarán una buena cantidad de vuestras delicias gourmet favoritas, esas que no se encuentran en cualquier parte pero que aquí están todas juntas sobre los estantes, en colecciones de cajas, latas y frascos de todos los tamaños.





Desde mariscos frescos pasando por ensaladas, quesos franceses y frutas exóticas, verduras frescas, sushis de todo tipo y color, pasteles, chocolates y cupcakes, También hay panes y pastelería de la mejor junto a flores perfumadas, o sea, los productos más variados llenan las estanterías y desfilan delante de vuestros ojos.


Les agrandan las especias?
El té o el café?
Vengan a llenar vuestros canastos!



Me encanta encontrar aunque sea un pequeño lugar en el mostrador junto a la vidriera para almorzar mientras veo la gente que pasea por el distrito. Ellos terminan de hacer sus compras, yo disfruto de algunas piezas de mi sushi preferido. 
El paisaje de los newyorkers en el SoHo es "so cool"

Mis coordenadas:
560 Broadway Avenue
SoHo District
Manhattan 
New York City

14 de abril de 2014

El Harlem, un borough neoyorkino que vive un renacimiento




Durante este par de semanas que pasé en Nueva York, por primera vez me instalé en el Harlem, un distrito antiguo ubicado al norte de la isla de Manhattan, hacia la punta misma de la Gran Manzana.
Hace algún tiempo había estado en la prestigiosa Columbia University y había paseado por el barrio.
Esta vez fui un poco testigo del renacimiento de un distrito antiguo y vibrante.
La historia del Harlem está muy ligada a la de la cultura afro-americana y a la lucha por los derechos de ese pueblo.





El paisaje típico del barrio está signado por la alegría, los colores brillantes, el saludo de los vecinos y esos edificios de ladrillos de dos o tres pisos, las puertas de rejas, las escaleras para acceder a la entrada y hacia el subsuelo.
Y el street art, arte callejero?
Sí, claro que sí!
Además, el distrito es una especie de capital del jazz. La música suena a toda hora.
Los clubes, el mítico Apollo Theatre sobre la avenida 125, sus noches de espectáculos y hasta las placas de bronce sobre la vereda hacen de el Harlem una suerte de Meca de la música.



El Harlem es vital, alegre y distendido.
Además, se escucha a menudo hablar en español. Me sentí muy cómoda. 
Cuando paseaba sus calles en pendiente (esto hace que el cansancio llegue cada noche y se descubran dolores que no teníamos...) se oyen los "buenos días!" en voz muy alta. 
Todo el mundo parece ser vecino de todo el mundo. 
Y yo también. Es genial.


Los domingos, el Harlem celebra la misa gospel. El pueblo festeja la alegría de su fe en Dios de una manera muy bella: alabando y cantándole.
Pude compartir y disfrutar esta experiencia muy cerca de donde estaba parando. La cita fue temprano, una fría mañana a las 8, en la iglesia Convent Avenue Baptist (420 W 145th Street), justo a la hora en la que asisten los vecinos. Sólo éramos 4 visitantes.
Fue un momento inolvidable. 
Recomiendo llevar pañuelo.



"El" paseo a hacer para captar la atmósfera del Harlem?
Pues, tomen la línea AD del metro y lleguen a la estación que corresponde a la 125th St.
Caminen sin prisa, mirando hacia arriba por la calle 125 conocida como Martin Luther King Boulevard hasta llegar a la esquina de la Avenida Lennox conocida como Malcom X Boulevard.
Así tendrán un vistazo incomparable de la arquitectura del antiguo distrito.
Por otra parte, hay numerosos restaurants para degustar la famosa "slow food" (es muy rica!)
Finalmente, lleguen a la calle 110 para encontrarse con el Central Park North para sumergirse en la frescura del parque, sus colinas, caminar por los senderos y visitar los bosquecitos a pasos de la gran ciudad.
Además, abundan los bancos con vista a la vegetación agradable para recuperar el aliento. Bien vale la pena un descanso en un lugar como éste.




El Harlem, el borough de New York que vive un renacimiento, no es sólo una visita, es toda una experiencia que hay que hacer.

Mis coordenadas:
Sugar Hill
Harlem
Manhattan, New York

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