25 de julio de 2014

Maravillas naturales de la Argentina: Canal de Beagle en Ushuaia






El Canal de Beagle, en Ushuaia en la Tierra del Fuego, es una de las maravillas naturales de la Argentina. Durante mi última visita a esa región conocida como del "fin del mundo", tuve la oportunidad de hacer la navegación por ese canal. Se trata de un paseo absolutamente imperdible. 
El sólo hecho de dejar atrás a Ushuaia, la ciudad más austral del planeta y dirigirse hacia las puertas de la Antártida es como una experiencia completa, única. Confieso que a mi me resultó conmovedora. Aunque no se lo ve es posible imaginar en el extremo del horizonte la silueta del continente blanco. Un paisaje mágico. 
En efecto, la vista de Ushuaia, su bahía ancha, sus montañas nevadas, es de una gran belleza.
Aconsejo hacer esta excursión en verano, no mucho más allá del mes de abril. Así disfrutarán mejor del paisaje ya que el clima será más benigno.
Durante el recorrido nos explican que el Canal de Beagle tiene una margen argentina al Norte, y otra, la chilena, al Sur. Ambas están bordeadas de grandes colinas. La tierra se aleja y la vista se vuelve imponente.







La navegación a lo largo del Canal de Beagle conlleva el contacto con la fauna y la naturaleza de la región más austral de América
El crucero avanza lentamente, entonces se pueden descubrir lugares habitados por animales extraordinarios sin molestarlos. Los cormoranes reales, los pinguinos de Magallanes y los leones de mar viven sobre las rocas de los islotes reciben nuestra visita como si nada. No hay miedo o alarma. Diría que nos ignoran casi a pesar de ser visitantes ruidosos, que exclaman de admiración. Los animalitos, los hay por millares.




Las pequeñas bestias permanecen en calma, en grupos o familias, sin interesarse demasiado ni en nosotros ni en nuestras cámaras fotografica. Son personajes hermosos, muy simpáticos. 
Los cormoranes se parecen a los pinguinos. Había otras especies de aves, como los albatros y las gaviotas. 
Me encantaron las familias de lobos de mar. Estaban reunidos y había de todos los tamaño, aún bebés. Eran maravillosos.



El paseo llega hasta una pequeña isla. Más allá de ella sigue el camino a los hielos antárticos, otro recorrido que esta vez no me atreví a hacer.
En el centro mismo del islote se levanta un faro. Se trata del faro conocido como "Les éclaireurs". Los que siguen mi blog conocen esa especie de fascinación por esas construcciones marinas: me parecen tan orgullosos de si mismos y de lo que hacen. La silueta de este guía solitario se destacaba bien a pesar del cielo que anunciaba tormenta. Atención, no confundirlo con el que se conoce como "faro de fin del mundo", el que fue inmortalizado por la novela de Julio Verne. El faro "Les Éclaireurs" es mucho más pequeño pero muy bonito. 
Las aguas del Canal de Beagle tienen corrientes bastante fuertes que arrastran ciertas especies de la flora marina. Es así que los lobos de mer y los cormoranes consiguen el alimento, se instalan y construyen sus nidos en las rocas de los islotes.


El Canal de Beagle en la Tierra del Fuego, en Ushuaia es una verdadera maravilla de la naturaleza en Argentina. El mar austral es impetuoso, las islas están ocupadas por animalitos exóticos, el paisaje del mar alrededor de la Tierra del Fuego es singular por lo que este paseo marino resulta imperdible, sin lugar a dudas. 

Mis coordenadas:
Canal de Beagle 
Ushuaia 
Tierra del Fuego, Argentina

24 de julio de 2014

Como peregrino en Rocamadour




Durante mi último viaje a Francia descubrí un lugar verdaderamente extraordinario, mágico. Se trata de la pequeña ciudad medieval de Rocamadour, en el Lot. Como suspendida sobre los acantilados, imposible de imaginarla antes de verla sobre una imagen o así, durante la visita, Rocamadour ofrece uno de esos paisajes increíbles a los peregrinos del mundo. 
Sí, la ciudad habitada por pequeñas capillas del Medioevo es en realidad un lugar de peregrinaje. 
Pero también es un sitio admirable en el que cabe preguntarse cómo se pudieron emplazar esas casas, las iglesias y el castillo que reina en lo alto de las paredes rocosas de la colina. Una arquitectura antigua que parece a todas luces imposible de alcanzar.
Cómo se construyó un lugar así? Cómo?
La vista del conjunto es vertiginosa.


Yo estaba alojada en un hotel encantador, un castillo de Meyronne, muy próximo a la estrella de la región, esta ciudad medieval incrustada en las montañas rocosas. 
Recuerdo haberla visitado dos veces a causa del mal tiempo y de la lluvia constante que impedía la ascensión caminando. El riesgo de resbalarse y golpearse durante el recorrido es muy grande. 
Sin embargo, ese primer vistazo que tuve de ese poblado que logró encontrar el equilibrio sobre el terreno en pendiente, fue impactante. Y comprobé que, como muchas veces, la primera impresión es la que cuenta. Volví entonces el día siguiente.


Siempre viene bien darse el tiempo para visitar estos lugares. No es fácil acceder y las buenas condiciones del clima se vuelven fundamentales.
A medida que me acercaba a la ciudad, remarqué la silueta del castillo y la de las pequeñas capillas diseminadas sobre la colina en una suerte de cuadro que no parecía real.
En el fondo del valle estaba el arroyo que corría con bastante fuerza. 
La sola perspectiva producía vértigo tanto en los visitantes como en los peregrinos.






A un lado y al otro se destacan las paredes hechas de enormes piedras. La humedad las pinta de gris y de negro. Mirando hacia abajo, el paisaje de techos en desnivel y casas medievales es único.
Estas villas son tan pintorescas. Ya había visitado Cordes-Sur-Ciel otra pequeña ciudad con esa fisonomía tan típica de estas regiones, la de ciudades que aparecen como suspendidas en lo alto.
Por ello, la visita de Rocamadour implicaba el desafío de un recorrido siempre exigente. Se podía tomar alguno de los ascensores o bien emprender el que se conoce como "Chemin de la Croix" (camino de la cruz)
El Santuario de Notre-Dame consta de siete capillas para conocer y visitar.
Luego, sigue el ascenso por la Gran Escalera de los Peregrinos para así alcanzar la ciudad medieval. 
Es un camino maravilloso.





Se sabe que Rocamadour proviene del vocablo en occitaine "Roc Amadour" y del hallazgo del cuerpo perfectamente conservado de Saint-Amadour, descubrimiento que se debió a unos monjes benedictinos. Durante el recorrido encontré sobre las rocas a la loza que recuerda el evento con una leyenda. 
Ese segundo día en Rocamadour no hice la visita de todas las capillas
Pero estuve en la que aloja a la virgen considerada milagrosa, la célebre Virgen Negra. Es una imagen muy bonita rodeada de vitrales hermosos. Los hay también en la mayoría de los templos.





La Gran Escalera conduce a los santuarios incrustados en las rocas calcáreas. Muchos de los peregrinos hacían este camino también. Hay opciones para todas las posibilidades debido al esfuerzo que implica. 
Yo elegí subir en ascensor para hacer después el descenso, lentamente, disfrutando cada rincón, y cada una de las vistas del valle, a cual más imponente.




El trayecto posee numerosas terrazas rocosas. El mirador ubicado junto al castillo, el más alto de la colina, es el mejor punto de vista. Recomiendo aprovechar estos lugares para recobrar el aliento y regalarse con estos paisajes imperdibles. 
En este punto se aprecian muy bien el cañón del Alzou y el antiguo pueblo, éste protegido por las murallas. Se ve la gente paseando.
En fin, es un panorama sublime.




Por último, cabe recorrer el pequeño pueblo abajo, sus callejuelas llenas de encanto y visitar, por supuesto, los locales en los que se venden souvenirs de la región, productos artesanales, los talleres y hasta tomar un café o una taza de té caliente si es un día frío de primavera como aquél en el que yo estuve paseando por el antiguo Rocamadour.



No dejen el pueblo sin comprar o degustar en el lugar (o mejor ambas opciones) de EL souvenir gastronómico de la región de los Midi-Pyrenées: el famoso queso de cabra, el Rocamadour (un producto con el sello AOC, el de denominación de origen controlado). 
Tiene un sabor y un aroma fuertes, pero es riquísimo.
Busquen, como yo misma lo hice, la información sobre estos quesos en la página de Turismo en El Lot.



Tal y como un peregrino, más bien como una viajera, una exploradora, fue que llegué un día a Rocamadour para experimentar el vértigo de uno de esos lugares que no se olvidan. 

Mis coordenadas:
Rocamadour
Departamento de Lot
Midi-Pyrenées
Francia

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