23 de febrero de 2016

36 horas en Montréal



36 horas, un día y medio en Montréal
Entiendo mis amigos, tal vez sea muy poco tiempo, incluso insuficiente para apreciar la belleza, los paisajes, las cualidades y atracciones de esta gran ciudad canadiense. 
Sin embargo, se sólo disponen de estas horas para dedicarle a la ciudad que acerca Francia y América, deben poner vuestro mayor esfuerzo para aprovecharla al máximo y hacer de esa estadía la más agradable. 
Por eso el secreto es muy simple: organizarse. 
Si estamos de acuerdo - no me gustan para nada los programas del tipo "haga-30-cosas-en-una-sola-jornada" - les agradará tomarse vuestro tiempo para saborear tranquilamente las high-lights de la ciudad. 
En ese punto siempre me digo "Debo dejar algo para la próxima vez, verdad?"





Entonces, me lanzo.
Tengo como una corazonada y les presento mis lugares favoritos para estas 36 horas inolvidables en Montréal.

En primer término les aconsejo visitar el Mont-Royal y su parque. Son ineludibles.
Ubicado sobre la colina que da su nombre a la ciudad, ese parque maravilloso es la obra del famoso paisajista F. Law Olmstead. Tranquilo, rodeado de naturaleza y atmósfera única, es uno de mis lugares preferidos en Montréal. Se puede usar el transporte público para llegar arriba, al bonito Chalet du Mont-Royal y al mirador. La vista es encantadora, la de la gran ciudad a vuestros pies. 





Ya que se encuentran por la zona, y hablando de distritos, den un paseo por el Plateau Mont Royal, emplazado justo a los pies de la colina. Es como el centro neurálgico de la cultura de Montréal, un barrio animado por una mezcla de tendencias. 
Lugar elegido para las compras, para los almuerzos o cenas en las terrazas de los restaurants o simplemente para "flâner", como dicen los franceses. 
Qué lindo paisaje! Fíjense en las escaleras exteriores coloridas de las casitas. 
El distrito respira el multiculturalismo, una de las características más salientes de la ciudad.
Den un paseo por el famoso Parc de la Fontaine, un jardín público magnífico, lleno de verde, cuya fuente en el lago, la que le da el nombre, es la reina indiscutible. 
Después están las efervescentes Rue Saint-Denis, célebre por los cafecitos y las boutiques de moda y el Boulevard Saint-Laurent, lugar de encuentro para las comunidades de habla inglesa y francesa. 
También me encanta su arquitectura tan auténtica y las pinturas murales.





Más tarde sigan el paseo por el centro, "le centre-ville", llegando a la Place d´Armes. Aquí destaco la exquisita Basilique Notre-Dame de Montréal, ella sola vale la visita. Es una obra maestra de la arquitectura néogótica, es imponente, tanto en el exterior como en el interior. Sus vitraux y las esculturas son una maravilla. 
Rodean la basílica muchos edificios importantes que representan la historia de Montréal, aún en esas esculturas simpáticas, la de la mujer y la del hombre que se dan la espalda, ambos con sus perros, y que hablan de dos culturas que, en un principio, no se ponían de acuerdo por así decirlo. 
En el centro, la estatua del señor de Maisonneuve, el fundador de Montréal, se erige, orgullosa.





Continúen la visita en el barrio histórico
Situado entre el río y la montaña, el centre-ville y el barrio del Viejo Montréal son lugares llenos de historia, de animación y de actividades. Parece que todo ocurre en sus calles adoquinadas, flanqueadas de edificios de estilo victoriano. Por aquí y por allá hay restaurants, ateliers, cafés y artistas callejeros. 
El otrora viejo mercado es la actual Place Jacques-Quartier, un espacio inclinado que llega hasta el Vieux-Port. En lo alto de la explanada se levanta el edificio del ayuntamiento, el Hôtel de Ville. Detrás del mismo se ubica el Champ-de-Mars que ofrece un panorama impecable sobre el otro lado del centro. 
Rodeada de hermosos inmuebles, entre ellos el mercado de Bonsecours, descubran el otro eje del distrito: la rue Saint-Paul, tan alegre como la plaza.
Un paseo que es un verdadero placer.





Como está a solo algunos pasos, como no llegar hasta el Vieux-Port sobre el río Saint-Laurent. El puerto es la sede de numerosos eventos y festivales. Se puede recorrer a pie o en bicicleta. La vista es increíble.
Lleguen hasta la pequeña Plage de l´Horloge y eleven la vista hacia la Tour de l´Horloge. Bonitos, verdad?
Enfrente, cruzando el río, se encuentra el Parc Jean-Drapeau.




La noche los debería encontrar en el corazón cultural de Montréal: en el Quartier des Spectacles. El distrito propone un conjunto incomparable de actividades culturales y de entretenimiento. Se dan cita allí las más variadas expresiones del arte, del cine, el teatro y  conciertos durante todo el año. 
Esta vez tuve la ocasión de presenciar el Festival International de Jazz. Había alrededor de 150 conciertos en salas para todos los amantes del género. Ni hablar de los espectáculos propuestos al público en las calles, una verdadera celebración del amor por la música.



Antes de terminar el primer día o al comienzo de la segunda (según sean vuestros tiempos de marcha) no se pierdan una pequeña visita a lo largo de la famosa rue Sainte-Catherine.
Si bien es una calle llena de comercios interesantes, que atraviesa muchos barrios de Montréal, les aseguro que tanto su fisonomía como su atmósfera cambian constantemente.
Pueden disfrutar allí mismo de una cena o del desayuno. Les va a encantar!





a
Después de un sueño reparador, yo les aconsejaría retomar el impulso para hacer dos últimas y bonitas visitas. 
Lo más temprano posible, podrían dar un paseo por el Parc Jean-Drapeau, accesible vía métro. Es un parque hermoso, ubicado sobre dos islas, lleno de atracciones, actividades y vistas panorámicas. Es más: cuenta con pistas o ciclovías que facilitan el traslado y siempre se abren sobre la costa donde van a encontrar la mejor vista del río y del centre-ville. Se trata del mejor vistazo de la ciudad, sobre todo si se dispone de sólo 36 horas para conocerla. Un plus: a cada paso se levantan esculturas y obras de arte tales como las de Alexander Calder
Y cómo no sorprenderse delante de la Biosphère gigante, el emblema de la ciudad?
Tal vez durante la caminata descubran Habitat 67 en el extremo de la península artificial. Es ese inmueble residencial tan pintoresco y de vanguardia, construido allá por la exposición internacional.




Al final, terminen la estadía en el mercado Jean-Talon en donde pueden almorzar antes de partir. Se los recomiendo porque es imponente. Allí descubrí la gracia de los aromas que vienen de los 4 puntos cardinales. Colores, sabores, variedades, un todo de gastronomía reunido en un sólo lugar. Un placer para los sentidos, sobre todo si se es amante de la gastronomía. 
Situado en el quartier popularmente conocido como "Petite Italie", muy próximo a la Place de Dante, este gran mercado es un realidad uno de los mercados públicos más antiguos de Montréal.
Imperdible, aún en una corta visita de la ciudad.




Entonces, vamos! No teman a la fatiga!
Disfruten bien de estas 36 horas en Montréal.
Tal vez no sea suficiente para apreciar todos los encantos de la ciudad más francesa de América.
La frase mágica es "Il y aura bien d´autres!"

Ahora los invito a leer mi artículo sobre Toronto.
Viajé en 2015 

29 de enero de 2016

Piazza Farnese en Roma, un lugar mágico


Hoy traigo un hermoso recuerdo, el de un lugar mágico, como una historia viajera para otro día de verano tan caluroso en Argentina. El recuerdo de un febrero en Roma.
Roma, la que se conoce como la ciudad eterna
Sí, eterna y monumental, colmada de sitios históricos, antigua y sublime, Roma está tan ligada a la historia, al arte y a la cultura como ninguna otra en Occidente
Roma tiene también sus plazas magníficas, las "piazze". Pequeñas y llenas de encanto, una más bonita que la otra.
Lugares de encuentro y, tal vez por lo mismo, muy concurridas, las plazas romanas me parecen, simplemente, mágicas. 
Aquí, un ejemplo.
Una de mis preferidas. Los invito a visitarlas juntos.


Una buena selección de plazas de Roma incluye a las más espectaculares, como Navona o el Campo d´Fiori, pero también está la Piazza Farnese, por donde pasaba casi todas las mañanas durante mi último viaje. Estaba alojada muy cerca de la Via di Monserrato, en la Via Giuglia
Entonces, la Plaza Farnese estaba siempre en mi camino.
Es un lugar muy bonito. 
Ahí están el Palazzo Farnese, un palacio monumental que es la sede de la Embajada Francesa. Sin embargo, este edificio no es el único palacio que rodea la plaza. Hay otros y son muy hermosos.

El genio de Michelangelo fue el que dirigió por algún tiempo los trabajos de creación de la piazza
Pavimentada de ladrillos, la hermosa plaza tiene dos fuentes gemelas que parecen bañeras. Se dice que vienen desde Caracalla.
Las fuentes aparecen siempre rodeadas de bicicletas.
Tal vez pertenecen a los empleados de los alrededores.

Se trata de un rincón maravilloso.

Mis coordenadas:
Piazza Farnese
Palazzo Farnese
00186, Roma

18 de enero de 2016

Toronto is calling me




Toronto is calling
Toronto me llama y yo voy. 
Hace muy poco tiempo descubrí esta ciudad brillante, moderna, cosmopolita y cálida a pesar de que los inviernos tienen fama de insoportables.
El trámite del visado fue más complicado que el que implica lograr la entrada a los Estados Unidos, algo bastante insólito, debo reconocerlo. 
Pero me encontré con una ciudad que impacta tanto por su arquitectura como por su gente, sus distritos, los museos y la gastronomía
Toronto parece estallar en miles de fuegos artificiales desde lo alto del observatorio de la CN Tower, pero también te atrapan el ROM, el famoso Royal Ontario Museum y los paseos por el Kensington Market.


Toronto brilla en miles de estrellas cuando te descubres, de pronto, bajo los cristales de la Allen Lambert Gallery saliendo del PATH, la pintoresca ciudad subterránea, un recorrido que merece le dedique un artículo.


Toronto toca nuestros corazones de niños en el fabuloso Ripley´s Aquariums, un lugar absolutamente mágico.


Toronto es una ciudad joven en sus barrios tendencia, como el que vemos aquí arriba, el antiguo Distillery  Historic District.


Toronto nos habla también a través de sus muros. Hay hermosas obras de arte callejero por todas partes.


Toronto también se transforma en una tentación para los gourmets en el St. Lawrence Market.


Toronto comparte la frescura de sus jardines públicos, como es el caso del enorme High Park. a pasos del cual tuve la suerte de alojarme.


Toronto was calling me
Fue entonces yo hacia allí fui.

Ahora los invito a descubrir mis 36 horas en Montréal

Viaje 2015

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