16 de septiembre de 2014

Paisajes del Caribe Dominicano: Cayo Levantado

Una de las postales más bonitas de esta región del Caribe.
El mar azul, las barcazas que reposan, el horizonte en el camino a la Isla de Cayo Levantado.
Belleza, paz en lo que es casi un rincón de paraíso.
Pronto les voy a contar más sobre ello.



Mis coordenadas:
Hotel Gran Bahía Príncipe 
Cayo Levantado
Samaná
República Dominicana

5 de agosto de 2014

La magia de los castillos de Francia: Chenonceau en el Loira








Sentir la magia de los castillos, soñar con princesas y caballeros, imaginar la vida de la corte, todo eso y mucho más acompaña la visita de los palacios del Valle del Loira, un recorrido único, encantador. 
Comencé visitando Chaumont-sur-Loire para continuar en el maravilloso Château de Chenonceau, conocido como "el castillo de las Damas", ese magnífico palacio que lleva la huella de muchas mujeres: Diana de Poitiers, Catalina de Médicis, Louisa de Lorraine, Louisa Dupin, Margarita Peouze y Simona Menier, las damas que vivieron en distintas épocas en Chenonceau y que dejaron su impronta.
La cartilla que recibo a la entrada contiene mucha información y un pequeño plano para organizar el recorrido tanto en el interior como en los jardines exteriores.  
Dado que ese día de abril era nublado, me apuré a recorrer el parque para después entrar al castillo, de tal manera de disfrutar de la poca luz del sol y apreciar los famosos jardines y la perspectiva del palacio sobre el río.










Los castillos del Valle del Loira son extraordinarios. Conjugan la elegancia con la sobriedad. Había visitado los jardines de Chaumont-sur-Loire, sede de festivales nada menos. Y ahora disfrutaba de los de Chenonceau. Estos palacios, otrora residencias reales, daban una verdadera importancia a los parques. Eran un espacio de ocio que estaba también destinado a ser vivido metro a metro. El esmero en decorarlos, en completarlos con flores que diseñaban pequeños paisajes de ensueño al lado de los senderos daba cuenta de que eran casi más apreciados que los salones reales.
Chenonceau fue construido sobre el Cher. Cuando se lo descubre al llegar, a cierta distancia, al fin del sendero central flanqueado de árboles, parece casi suspendido sobre el río que pasa por debajo. Es un paisaje mágico. 
Primero los visitantes nos maravillamos visitando el laberinto italiano y los jardines. La sensación de frescura es sublime. 
Este laberinto fue la creación de Catalina de Médicis
La glorieta en el centro es otra pequeña maravilla. 
A la izquierda, se encuentra el Jardín de Diana, a la derecha el de Catalina
El primero posee muchos espacios de césped, algunas terrazas sobreelevadas y en el centro una fuente muy original. 
El segundo se desarrolla a orillas del Cher. Es más íntimo, refinado y tiene un elegante espejo de agua circular. 
La vista sobre la fachada oeste del castillo que parece flotando sobre el río es soberbia. Todos queremos tener una fotografía con ese paisaje de fondo.









Antes de entrar al Château de Chenonceau vemos un antepatio que reproduce el plano del antiguo castillo medieval y la Torre des Marques de estilo renacimiento. Al lado de la torre está el pozo decorado en hierro forjado con la figura de un águila y una quimera. Me asomé para adivinar el fondo y vi un montón de monedas que brillaban. Parecían las de los deseos que se ven en la Fontana de Trevi
Algunos pasos más adelante ya estaba delante de la monumental puerta de madera tallada de manera exquisita.




En el interior comienza la visita guiada con la ayuda del audio-guía del tipo smartphone que se entrega en el mostrador de la recepción. 
Todos los visitantes pueden así disfrutar de la visita escuchando las explicaciones en su propio idioma
Se observan las imágenes de las salas sobre la pantalla del aparato para después encontrarse con las reales. Es simple, una excelente manera de aprovechar cada momento de la visita. Otro dato: es un sistema mucho mejor que el que vi en el Château de Versailles.











El recorrido interior arranca en la sala de recepción y la capilla
La primera es la Sala de la Guardia, el salón de los guardias reales. Está decorada por una chimenea imponente, tapices de Flandes y baúles góticos. El techo está armado con maderos ensamblados. Está perfectamente conservado. 
Desde la sala se accede a la Capilla cuyos vitrales fueron reemplazados ya que los originales fueron destruidos en 1944. Lo que más me gustó fue la tribuna real en lo alto, el lugar en el que las damas asistían, discretamente, a la misa.





Las habitaciones de las reinas, los dormitorios de las damas eran magníficas. 
La habitación de Diane de Poitiers, la favorita del rey Enrique II tenía un lecho con baldaquines y una hermosa chimenea esculpida. Estaba rodeado de sillones, y las paredes estaban decoradas por cuadros y tapicería. 
Catherine tenía además de su dormitorio un gabinete de trabajo a un lado de la habitación. La colección de pinturas sobre las paredes era maravillosa.






La galería fue el lugar que más me gustó de todo el palacio junto con los jardines.
Construida sobre el que se conoce como puente de Diane Poitiers, es un salón formidable. 
Tiene unos 60 metros de largo por 6 de ancho, llena de luz desde el exterior. El piso en damero está impecable. En ese lugar es fácil cerrar los ojos e imaginar las noches festivas, la galería colmada, los bailes de la corte al son de los violines, las cortesanas vestidas con elegancia y murmurando al paso de los caballeros. Estas fiestas no debían detenerse ni en invierno, ya que las dos enormes chimeneas renacimiento ubicadas en cada uno de los extremos daban suficiente calefacción al enorme ambiente.










Después la visita continúa en las grandes cocinas, otro de esos lugares fundamentales en la visita a los palacios. Qué otro sitio me cuanta tanto sobre la vida en la corte?.
Las cocinas siempre son antiguas, enormes y bien abastecidas. Pues ese era el caso de las cocinas de Chenonceau. El recorrido comienza en una especie de subsuelo. Los visitantes pasamos por la oficina dotada de una gran chimenea, después por el comedor, la carnicería y al final una despensa en la que se guardaban los alimentos lo mejor que se los podía conservar en aquellos tiempos. 
La colección de utensilios de cocina, tanto en lo que hace a su variedad y estado de conservación, es impresionante.










Qué placer el de asomarme a las ventanas para admirar el paisaje.
Durante la visita hay diferentes puntos panorámicos. Desde la galería, hacia ambos lados del río, se aprecia uno de los paisajes más originales. 
Me encantó la elegancia del vestíbulo en el primer piso, decorado con flores frescas en el acceso a las salas. 
No dejen de apreciar en lo alto las cúpulas en ojivas de los techos. 
Además, una de esas puertas de roble imponentes da paso a la escalera. Esta es una de las primeras escaleras derechas que se construyeron en Francia siguiendo el modelo italiano.







Los dormitorios exhiben una decoración extraordinaria. Aquí también noto la diferencia con el Palacio de Versalles. Ya les contaré en otro artículo, pero me pareció muy pobre en comparación.
La habitación de Louise de Lorraine me sorprendió. Louise se había encerrado en Chenonceau después del asesinato del rey Henri III. Su dormitorio refleja el luto de la dama.
Oscura, con un aire muy melancólico, triste, la habitación se muestra decorada con los ornamentos de duelo. Louise había pedido dejar un lugar para retirarse a orar delante de su ventana.
Es una habitación que parece intacta e impresiona.








Una vez en el exterior, pasé nuevamente por el pequeño puente para entrar desde los jardines maravillosos hacia Granja del siglo XVI.
En este parque existen varios puntos para disfrutar de esas vistas que considero imperdibles, tanto sobre el castillo como desde éste hasta el río Cher. La más famosa, esa que todos vimos y que queremos tomar es la del panorama del palacio que aparece como flotando sobre el agua. 
Después, llegamos a las caballerizas de Catherine, el huerto y el taller floral desde donde salen las flores frescas que forman parte de la puesta en escena de las habitaciones y pasillos de Chenonceau
Vale la pena detenerse un buen momento y pasear por la huerta bordeada por manzanos y rosas. Es una pequeña maravilla, otra dentro de la finca del castillo. Cada uno de los detalles de la plantación ha sido cuidado y mantenido en el tiempo.













Fue así que comprobé este aspecto extraordinario del turismo en Francia.
Pude conocer esta parte de la Francia monumental.
Esta Francia mágica.
Hace falta agregar que la visita del Castillo de Chenonceau en el Valle del Loira es ineludible?

Para organizar vuestra visita, pasen por el sitio del castillo.

Mis coordenadas:
Château de Chenonceau
Val de Loire
37150 Chenonceau
Francia

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