11 de noviembre de 2018

Hermoso como el Parque El Retiro en Madrid


Uno de los paseos más bonitos en la querida capital de España es perderse en El Retiro. Sí, así de simple.
Dispongas de un día, dos o una semana en Madrid, no puedes dejar de pasar, aunque más no sea un par de horas, vagando por este parque maravilloso. Yo suelo entrar por la calle de Alcalá, dejando atrás la famosa puerta, para caminar por esa ancha avenida arbolada que llega hasta el estanque.
Parece que el aire es más puro, el sol, más intenso, la mañana, mucho más agradable, cuando te sumerges en el pulmón verde del centro de la ciudad.
Madrileños y visitantes compartimos un espacio único, una suerte de oasis que nos regala la gran urbe. Somos conscientes que nos rodea el asfalto, pero nos sentimos más ligeros, más tranquilos, más dispuestos a consagrarnos a esta pausa.


Mis lugares favoritos son el estanque grande y el palacio de cristal, sin lugar a dudas. Me divierte ver a la gente, muchos de ellos jóvenes, que le escapan a lo cotidiano alquilando un bote para remar un buen rato. Yo me instalo a verlos, a los pies del monumento a Alfonso XII. La escena me recuerda al pequeño lago del parque Independencia, en mi ciudad, Rosario.
Aquí, en mi blog, hago valer las distancias y las comparaciones. Por qué no?


Desde allí sigo caminando, respirando el aire puro, descubriendo árboles y plantas que otras veces no vi. También me detengo ante las esculturas, que las hay, y muchas, de personajes que ni siquiera conozco, pero que puedo descubrir.
Si de ocio se trata, todos los planes son buenos en El Retiro.


Hasta que aparece, en mi opinión, una joya de la arquitectura urbana: el Palacio de Cristal, un bello ejemplar de la que se conoce como arquitectura del hierro en Madrid. Notaron que en esta ciudad hasta los balcones son una verdadera obra de arte de la herrería?
El palacio data de fines del siglo XIX, en ocasión de una exposición de plantas exóticas, y conserva toda su belleza. Está hecho de metal y cristal y parece un invernadero gigante, perfectamente integrado al parque que lo rodea. Hoy en día es un pabellón de exposiciones de arte contemporáneo del Museo Reina Sofía.
Cuando tuve frente a mi a este palacio, tuve el privilegio de encontrarme con la estructura desnuda, despojada, por lo que pude apreciar mejor lo imponente de las bóvedas y lo bonito que es. No tiene adornos ni tabiques en su interior. No los necesita. Está revestido de luz.


Sigan mi consejo. 
Los días en Madrid merecen la visita a este parque excepcional.

Viaje 2018

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