20 de octubre de 2018

Mis días en Toledo


Anduve otra vez por España y visité la antigua capital, Toledo. Hace algunos años, había hecho una visita relámpago. Esta vez me dispuse a conocerla mejor, a disfrutarla. Allí terminaría el viaje que me llevó por Madrid, Andalucía y Marruecos, cada lugar más encantador que el otro.  La ciudad es conocida como "la de las tres culturas", la judía, la cristiana y la musulmana. Dicho esto así, parece que las tres hubiesen convivido en paz y en armonía. Pero creo que no fue tan así.
Ubicada a orillas del río Tajo, a sólo 35 minutos en tren desde la estación de Atocha, en MadridToledo fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, gracias a su enorme importancia histórica y a su mezcla de culturas. 



Me maravillé con sus aires feudales y su particular encanto.
Es una ciudad con historia y misterio. Dicen que existen 700 leyendas que hablan de Toledo. Hasta el mismo Gustavo Adolfo Becquer se enamoró perdidamente de una joven en una de sus pequeñas plazas.
También amé sus calles estrechas que suben y bajan permanentemente, a pesar de que desafian la resistencia nuestras piernas. Me encandilaron sus murallas, las gruesas paredes de los edificios y las fortalezas, todos con fuertes reminiscencias de la Edad Media y de aquéllas antiguas ciudades fortificadas. Me detuve a menudo en los miradores. Cada paisaje era una postal, un recuerdo imborrable.
Sorprende la armonía de culturas y de estilos que hacen de Toledo un lugar tan singular. Hasta es posible visitar sus iglesias que conviven y se mezclan con sinagogas y mezquitas, otra rareza de su geografía y de su historia.
Creo que la mejor manera de conocerla, de apreciar sus monumentos más importantes es recorriéndole a pie, deteniéndose en cada uno de sus hermosos rincones, sin prisa.
Saborear Toledo es un verdadero placer.


Mis sitios favoritos en Toledo son muchos. Ya les iré contando los que conocí más en detalle. Los emblemáticos son la puerta bicéfala, la Puerta Bisagra y el imponente Alcázar.
La misteriosa Puerta Bisagra es una de las puertas principales de entrada a la antigua ciudad y sus murallas. Se accede verdaderamente a Toledo atravesando este lugar simbólico. Está en la parte baja de la ciudad.
Además, me encantó llegar a lo alto del célebre castillo del Alcázar, que hoy alberga al Museo del Ejército, es el monumento más representativo de la villa. Está ubicado en la parte más alta de la villa, y por eso fue empleado como fortaleza defensiva por los pueblos antiguos que la habitaron, y luego fue reconstruido en varias oportunidades.


Asimismo recomiendo visitar la hermosa Catedral, cuyo campanario aloja a "la campana gorda", que no es la que suena por estar deteriorada. Este hecho también se explica a través de un par de leyendas toledanas. También son recomendables los museos, los monasterios, que tienen una mística muy particular, y las sinagogas.
Y por supuesto, detenerse a cada paso a admirar el panorama sobre las colinas y más allá de sus murallas. También extra-muros se obtienen vistas increíbles sobre la ciudad amurallada.

El mejor plan en Toledo es el de perderse por esas callejuelas mágicas descubriendo lo que esconden cada uno de sus rincones, lo que cuentan sus leyendas.
Es hermoso caminar, simplemente, y embeberse del ambiente de Toledo.



Otro buen plan es anotarse en alguna visita guiada o walking tour. Es ameno y se aprende muchísimo sobre la historia del lugar. Yo suelo hacerlo siempre que puedo.
Toledo es una ciudad mágica y está muy cerca de Madrid.
Cómo no visitarla?

Viaje 2008

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