9 de marzo de 2019

Un lugar soñado: el santuario de Itsukushima en Miyajima


Lo pensé muchas veces antes de escribir este artículo y describir lo que vi. Y esta resulta ser la mejor descripción que puedo hacer de este santuario: lugar soñado.
Emblemático, tantas veces visitado con la imaginación a través de publicaciones y videos, el famosísimo santuario de Itsukushima es la atracción principal que encontramos en la isla de Miyajima, la "isla del santuario", ubicada cerca de Hiroshima.
El paisaje que lo rodea es, simplemente, excepcional. Se ha convertido en otro de los mejores recuerdos que guardo de mi viaje a Japón. Y ya van tantos.
Este antiguo santuario sintoísta es de una enorme belleza y ha merecido ser designado como patrimonio protegido por la UNESCO. Se considera que su arquitectura es tradicional, sin embargo, el hecho de haber sido construido sobre el agua, en la costa, en el que se conoce como Mar Interior de Seto, lo hace, en mi opinión, fuera de lo común.
Además, el santuario es conocido aún más por un monumento muy particular: el torii que parece flotar con la pleamar a cierta distancia de la costa. Es un paisaje extraordinario que, no por conocido, se hace menos sorprendente cuando lo tienes frente a ti.


Lo primero que se apreciaba a la distancia, cuando avanzábamos con nuestro grupo en un día de sol precioso, era el torii gigante. Así llegamos a un sitio desde la orilla en el que se tenía una vista panorámica excelente, de esas que merecen ser retratadas. Pues, lo hicimos por supuesto.
Más adelante accedimos al conjunto de edificios, salones y oratorios que forman el santuario. La parte principal está formada por dos pasillos que avanzan sobre el agua y se ensamblan con el centro del templo. Desde este punto de vista, la línea del horizonte se transformó en un paisaje inolvidable.
Me pregunté muchas veces cómo se había podido construir un lugar tan bello. Allí me quedé un largo rato, tratando de fijar en la memoria cada detalle.


Ese día, a la hora de nuestra visita, y gracias a la marea alta, tanto el santuario como el torii monumental parecían flotar sobre el agua calma y cristalina que abraza a la isla de Miyajima.
Tadashi, nuestro guía, nos comentaba que a la hora de la marea baja, el torii se hace accesible para quienes quieran llegar a sus pies y apreciar sus detalles y su enorme tamaño. Esta debe ser otra experiencia fascinante para vivir en el santuario. Como también la oportunidad de visitarlo de noche, con el templo y la puerta gigante color bermellón iluminados. Me dije que volvería algún día para verlo con mis propios ojos.


Las puertas torii aparecían en cada santuario que visitábamos. Las hay de todos los tamaños y colores. Se las considera el lugar límite entre el mundo de los seres humanos y el de los espíritus.
El guía nos comentaba que el color rojo intenso del torii de Miyajima tiene el sentido de alejar a los malos espíritus. El color lo vuelve aún más imponente.


He tratado de encontrar las mejores fotos, las que describan mejor lo que vi, y lo que viví. Son las que acompañan este artículo.
Ellas son el recuerdo del día en el que encontré un lugar de ensueño: el santuario de Itsukushima en Miyajima.


Viaje 2018

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