16 de marzo de 2009

La voz detrás del GPS

GPS Garmin, Rosario, Argentina,  Elisa N, Blog de Viajes, Lifestyle, Travel Nuestro GPS


Hoy pareciera que viajar es sinónimo de tener un GPS.
Del inglés, el «Global Positioning System»
La primera vez que vi el curioso aparato estaba en París. Habíamos tomado un taxi. Yo iba distraída, mirando por la ventanilla. Cada lugar era casi como una postal… Y, de pronto, escuché la pequeña vocecita que le indicaba al conductor como evitar pasar por la Quai de la Tournelle. Demasiado tráfico a esa hora de la mañana…

Mi marido es un adicto a su GPS.
Debo admitir que es un elemento muy útil. Se le indican las coordenadas y el dispositivo te organiza el recorrido. Aparentemente, el más corto, el más rápido, en fin, el mejor.
Sin embargo, yo añoro aquella época cuando usábamos el mapa. El viaje comenzaba cuando yo lo desplegaba. Estaba a cargo de prestar atención al camino, tenía a mi cargo la función del navegante. Nada de dormir o leer mientras viajábamos.
Con el tiempo tuve que usar mis anteojos para identificar el destino, las rutas y los caminos alternativos. Pero estaba todo más claro. Y si llegaba a tener dudas, era cuestión de bajar la marcha y preguntarle a alguien del lugar. Así de simple. Bueno, no estábamos exentos de que el sujeto no supiera siquiera hacia donde quedaba su casa, pero….

Estrenamos el GPS durante un viaje desde Rosario a Punta del Este. Como es bien sabido, los defensores de las causas ambientalistas en Gualeguaychú tienen cortado el puente internacional con Fray Bentos desde noviembre del 2006. Esto muy a pesar de la orden bien clara que dio la Corte de La Haya de respetar el paso, previa consulta que se le hizo. Mientras tanto el señor presidente de aquel momento miraba para otro lado, y hoy día la señora presidenta, curiosamente su esposa, hace exactamente lo mismo …
A la sazón, un viaje tranquilo que se hacía en familia casi todos los años se volvió una pequeña aventura molesta, cruzando por caminos casi desconocidos y algo deteriorados de la vecina provincia de Entre Ríos.
Fue en esa ocasión que empecé a escuchar esa voz que salía de la maquinita, con un claro acento madrileño, y que daba sus órdenes precisas, supuestamente certeras, para llegar a destino.
Esa pequeña voz, como la de una maestra en el día de inicio del ciclo lectivo ….

A estas alturas, tengo que confesar que detesto un poco esa vocecita. Sobretodo cuando señala que perdimos el rumbo…. a pesar de sus buenos oficios. No soporto su letanía “Recalculando!, recalculando!” instantes después de haber doblado a la izquierda cuando antes ella aconsejaba “Manténgase a la derecha!”
Siempre parece ocuparse de señalar el error sin pudores, casi con evidente regocijo.
Da su consejo … “Debería dar un giro de 180°”
Tal y como si dijera… “Pero que idiotas, otra vez equivocaron el camino….”
Y yo pienso en contestarle… “Como te arrojaría por la ventanilla…”
Estoy convencida que se burla de nosotros. Ella, la pequeña voz detrás de ese adminículo.

Yo me pregunto qué hay de malo en viajar sin un plan? Y si perderse tuviera la recompensa de conocer otros lugares, de descubrir, de vagar un poco?
Claro… ella conoce los caminos, ella tiene “el secreto”… Ella dirige el viaje hacia nuestras vacaciones. Ella…. La pequeña vocecita escondida…
Hubo veces en que intenté destruir el artefacto… casi sin querer, o sin que mi marido me viera, claro…. Me dominé, no pude hacerlo.
Parezco un poco tensa? Algo paranoica?
Es que deseo volver a esa época cuando viajar era sinónimo de …. libertad.