10 de marzo de 2009

Último primer día de clases…


Ayer empezó a terminarse…..por fin.

Habíamos pasado la noche anterior en vela, haciendo guardia para ver el amanecer de este último día.

Tal vez era como un ritual, para asegurarnos de que realmente ocurriera. El último primer día de clases….

Es para festejarlo.

Muchos otros compartieron nuestra alegría.

Y mi alivio: ya basta para mí.

Nunca más tendré que escuchar a mamá acercarse temprano, en puntitas de pie, hasta mi dormitorio, mientras pienso: “Un ratito más, por favor, mami, un ratito más….”

Nunca más tendré que bajarme de la cama y arrastrarme hasta el baño para mirarme al espejo con espanto...

Y lavarme la cara para despabilarme un poco, algo …

Y cepillarme los dientes como en trance.

Basta de tratar sin éxito de peinarme y acomodar estos rulos indomables. Pero quue, sin embargo, mama adora....

Desaparecen esos odiosos lunes, cuando el uniforme nunca estaba preparado por completo.

Nunca más esos desayunos a desgano, escuchando a mamá que trata de ponerle onda a la mañana, haciéndome comentarios que no escucho, a pesar del esfuerzo que hago…

Volver de a poco a la gloria de despertarme a media mañana!

Al fin se van terminando esos aburridos, interminables, insoportables actos almidonados.

Se acaban esas ceremonias que anunciaban “nuevos comienzos” …. pero que la mayoría de las veces no se concretaban.

Recuerdo que, cuando todavía estaba mi hermana en el colegio, lo mejor de esas ceremonias era esperar el momento en que Bernardo…. se desmayaba.

Ayer fue el principio del fin.

La ocasión merecía una ruidosa celebración.

Para espantar la duda de que fuera nada más que un sueño.

Pero no....

Último primer día de clases….. Por fin!

Dedicado a quien lo sabe bien….