26 de junio de 2009

Así eran el Zoológico y el Acuario en Palermo, Buenos Aires


Serendipity

En pleno corazón de la ciudad, están el eco-parque del antiguo Zoológico y el Acuario de Buenos Aires. Hoy las cosas han cambiado, y el tradicional parque bien vale la visita acompañando y disfrutando junto a los más pequeños, y no tanto. En 1997 el parque del Jardín Zoológico fue declarado monumento histórico nacional.
El Gobierno de la Ciudad inició la reconversión del Zoológico de Palermo en el nuevo parque ecológico. El plan es el de crear un eco-parque interactivo para avanzar en la conservación y educación ambiental. Es así que muchos de los animales de los que hablo en este artículo serán trasladados a diferentes zoológicos. Otros, de ser posible, serán devueltos a sus ambientes naturales de origen. 


El antiguo Zoológico de Buenos Aires, ubicado en el elegante barrio de Palermo, se extendía en 18 hectáreas frente a la Plaza de Italia. El parque fue inauguró el 11 de noviembre de 1875, con un sector dedicado a zoológico. La arquitectura de los edificios que guardaban los animales en esa época eran similares a los de los países de origen. Hoy serán refaccionados pero respetando el hecho de ser verdaderos monumentos históricos.


El zoológico ha alojado a numerosas especies de mamíferos, reptiles, pájaros y animales salvajes por supuesto. Los objetivos principales siempre fueron los de la conservación de los ejemplares, su estudio y la educación. Hoy en día lamentablemente se están recibiendo quejas respecto del cuidado de las especies.



Dentro del acuario y su anfiteatro se observaban a los lobos de mar, pingüinos, focas y orcas marinas en acción. Todos ya tenían su historia de abandono y rescate por parte de los voluntarios argentinos que patrullan las costas y las playas del mar argentino. 
Recuerdo haber disfrutado mucho del espectáculo organizado con esos animales. En el escenario los niños aplaudían felices y participaban de la interacción con los simpáticos animalitos y sus cuidadores.



La granja siempre fue uno de los lugares preferidos por los niños que visitaban el zoológico. Podían acercarse a los animales y escuchar las explicaciones de los cuidadores a propósito de los hábitos, de la alimentación. Observar a los cachorros era un placer. Los chicos se diviertían con sus simpáticas costumbres. Así descubrían un mundo diferente y acariciaban suavemente la piel de los animalitos bajo la mirada atenta de quienes más sabían del tema: sus cuidadores. 
Era una experiencia inolvidable.



Ese contacto directo, la posibilidad de alimentarlos con sus propias manos era muy emocionante. Los chicos aprendían mientras se divertían. Además, había muchas otras actividades inherentes a una granja: allí se aprendía a amasar el pan, se visitaba el sector dedicado a la apicultura, la huerta y otras como la de seguir el proceso de reciclado del papel.


La Rainforest era uno de los lugares más concurridos. Instalada en un viejo pabellón del Zoo se apreciaba la flora y la fauna de la selva subtropical. El recorrido estaba ambientado, cálido y húmedo. Se cruzaba a través de un puente sobre un pequeño espejo de agua, a un mundo exótico. El agua salpicaba y se escuchaban los sonidos de los habitantes de la jungla. 
Se veían monos, pájaros y algunos reptiles.


Durante el último tiempo, la novedad era el paseo en un pequeño barco por uno de los lagos que ocupan el enorme parque.

El Zoológico de Buenos Aires respetaba la tendencia de los nuevos zoológicos: conservar en sus instalaciones menor cantidad de especies pero mayor cantidad de ejemplares para formar grupos de reproducción, sobretodo en lo que hace a las variedades autóctonas que se hallen en peligro de extinción. Hoy es una verdadera pena que algunos animales deban ser trasladados por no poder hacerlo.


La deforestación y la alteración de los ecosistemas producida por el avance de los cultivos indiscriminados sigue representando un gran problema para las especies animales del mundo entero.

Los zoos se han transformado en centros de conservación de la fauna en peligro de extinción. Trabajan mucho con el objeto de aumentar la conciencia popular sobre la ecología y la divulgación de los temas más importantes.
El concepto ha cambiado por el de eliminar las rejas y reemplazar las jaulas por ambientes sustitutos.


En el Zoológico de Buenos Aires se puede disfrutar de charlas y de videos educativos sobre las investigaciones de simulación de medio ambientes, conductas de los animales, hábitos, alimentación, su habitat, etc.


Esas reuniones con quienes están a cargo del cuidado de los habitantes del zoo se se volvían sumamente importantes a la hora de despertar conciencias en la sociedad. Allí se explicaba los alcances de la tendencia de llegar a zoológicos modernos sin rejas ni jaulas, con los animales en libertad.

Uno de los temas principales era el de la reproducción de las especies en cautiverio en el zoológico.
La fauna salvaje cautiva está presente en estos espacios modernos. Se habla de las especies más comunes pero también de aquéllas amenazadas por la extinción. 
En nuestro tradicional Zoológico de Buenos Aires los cuidados de estas últimas y el mantener sus características propias eran seguidos con especial atención.


El fin era el de crear poblaciones de especies en cautiverio o semi - cautiverio y conservar la fauna salvaje en un medio ambiente acorde con el natural y con el objeto final de su óptima conservación.

Tener éxito en la tarea de la reproducción requiere de gastos y de cuidados. Pero los zoológicos de hoy en día, apuntan a ese objetivo dentro de la función que cumplen como organizaciones que buscan la protección y conservación de los grupos del mundo animal.



Animales rescatados y en cautiverio, atendidos y respetados, bien alimentados, alojados en grandes espacios cómodos y bien acondicionados, respetando sus costumbres y su calidad de vida. Animales que tienen plenas posibilidades de vivir y de sobrevivir de una manera feliz y satisfactoria.


Hubo una época en la que se recibían siempre buenas noticias. Había cantidad de nacimientos en el Zoológico de Buenos Aires: tigres, osos, boas, cisnes, camellos, hipopótamos, chimpancés, cóndores, lechuzas, lobos de mar, antílopes, una jirafa y hasta un adorable orangután.




En los últimos tiempos la prensa se hizo eco de muchas quejas de visitantes al eco-parque
Yo debo hacer lo mismo. Se refieren principalmente al estado de los antiguos edificios, el hecho de que hay pocos animales, algunos no muy bien cuidados y sobre el costo de la entrada.
Esto es lamentable. 
En este artículo antiguo de mi blog de viajes les he hablado de un lugar extraordinario de la Ciudad de Buenos Aires y que, lamentablemente, hoy se halla en decadencia.
Conozcamos más sobre los zoológicos en Argentina y visitemos Temaikén en mi blog...