24 de noviembre de 2009

Postales de Punta del Este, en Uruguay




Como algunos de ustedes saben, pasé unos días en Punta del Este, Uruguay. Días de sol, otros nublados, pero de descanso, en familia.
Me encanta esa tan hermosa playa uruguaya, ubicada a 150 km de Montevideo, la capital del país hermano. Es uno de los balnearios más importantes de América del Sur. Su gente es encantadora y amable.
El clima es excelente. Y sus paisajes, increíbles: playa, colinas, horizontes, amaneceres y caídas de sol incluidos. 
Se la conoce como "la Saint Tropez americana"
Y se puede ver por qué.
Les propongo conocer algo de Punta del Este, pero de otra manera, desde estas instantáneas que fui tomando, durante las caminatas cotidianas. Las mejores las tomé a orillas del mar, en le puerto, por la rambla. Días de sol y nublados, poco importa.
Les gustaría acompañarme ?
Comenzamos por....


Admirar las esculturas originales de las sirenas, ubicadas en la verdadera punta de la península, hechas de caracoles coloridos….
Y seguimos ....


En el puerto, sonriéndoles a los simpáticos lobos marinos, que esperaban tranquilamente la llegada de los barcos de pescadores…

De día... y de noche, pasear por el puerto, admirando los barcos y los elegantes veleros amarrados …



Pasar por el reloj solar de muchas tonalidades de piedras, instalado a pasos de la rambla ..
Y seguir ....


Y apreciar una de las tantas piezas de aire ubicadas al aire libre…



Y divertirse contemplando la familia de gaviotas sobre el agua, a la pesca ….


Y también observar al vendedor de telas y cuadros acomodarlos sobre la vereda de tablones, pidiéndome «Nada de fotos, señora» ....


Y después de la tormenta, alegrarse con la llegada del sol…


… y con la frescura de los árboles de la avenida Londres....

Mirar los pequeños pájaros que se posan sobre las piedras…

Y contemplar gustosos el crepúsculo lento, tranquilo en playa Brava


Y llegados a la punta de la península, visitar la hermosa iglesia de La Candelaria y el faro…

Sorprenderse con los dedos de ese gigante enterrado en la arena blanca ….

Observar a ese hombre que, todos los días, no olvida alimentar a los pichones…



Y pensar en comprar algún objeto como recuerdo para la casa : tal vez esos pequeños veleros o esas flores de papel maché….


Al fin, re descubrir la caseta, y caminar casi hasta el borde del agua, quedarse un buen rato para contemplar la llegada de los barcos…


Y, en el puerto, esperar los barcos de pescadores, tan simples y coloridos, colmados de carga, que atrae la atención de las gaviotas….
Lo disfrutaron?

Y como de costumbre, los invito a seguir en mi blog y en Punta del Este….