2 de noviembre de 2010

Romero Britto, en Rosario, Argentina. Vidriera de Cordic 2010



Quienes me conocen, saben que me emociona el arte, sin preconceptos.
Soy de perderme en los museos y en las galerías.
Por la calle, no dejo de sorprenderme ante los tags y graffitis que aparecen cada vez con mayor frecuencia en la ciudad.  
Y tal vez he empezado este recorrido al revés.
Desde el flash que me provoca una obra de arte de cualquier tipo, desando el camino y llego al autor.
Después de que alguna pintura, un artista o una escultura me sorprenden, vuelvo a ese lugar, lo evoco leyendo artículos de prensa o investigo, tratando de conocer más sobre el personaje detrás de la obra.

Este año me reencontré con Romero Britto y uno de sus cuadros alegres, coloridos, optimistas. Y nada menos que en Rosario. En “La vidriera de Cordic”, en la exposición anual de decoración que organiza esta famosa entidad que trabaja en beneficio de los enfermos cardíacos . Este año la muestra tuvo lugar en la que fuera una de las tiendas más antiguas de mi ciudad, “La buena vista”.

Había conocido y publicado a Romero Britto hace un par de años, en una hermosa galería de la Lincoln Road, en Miami, como parte de una exposición itinerante compuesta de 12 grandes esculturas. En ellas mostraba la belleza de cada día de la vida a través de los animales, de niñas y de flores en colores.
Pasen por el sitio del autor... 

Romero Britto, muy recomendable.

Y también lo encontré en Roma, y en Miami Beach