28 de septiembre de 2010

Un Almacén de Ramos Generales, en Ushuaia, Patagonia Argentina


Hoy les presento un hermoso lugar que encontré en Ushuaia, en la Tierra del Fuego, en una visita al "fin del mundo". 
Dónde ? Hablo del "Almacén de Ramos Generales", un restaurant – bistrot – café ubicado frente mismo del hermoso Canal de Beagle. Un lugar muy original debo admitir. Que fue construido allá por 1906, cuando Ushuaia era una villa de pescadores alejada del mundo. Un edificio típico, hecho de madera en el interior y de chapas en su exterior, de principios del siglo XX. En aquella época la población de Ushuaia no sobrapasaba los tres mil habitantes.



En ese tiempo, los clientes de este almacén eran aquéllos prisioneros de la cárcel que tenían un comportamiento excelente. Esta suerte de vieja despensa funcionaba aprovisionando de un poco de todo: como carnicería y fiambrería, como salón de peluquería, bar, y hasta vendía calzado. 
Un dato insólito para nuestros días: la presencia de las damas estaba prohibida.



Hoy, es un negocio más que simpático, que era el lugar donde se hallaban las soluciones adaptadas a cada necesidad... o problema de aquellos habitantes del lugar inhóspito. Además era un lugar de encuentro para esa sociedad. 
El local encontró su decadencia con la aparición de los supermercados, como era de esperar.


El negocio fue renovado y reabrió sus puertas como restaurant y como museo. El edificio mantuvo su apariencia exterior. 
Dentro, pudo conservar muchos elementos de la época, que describen tan bien un tiempo de grandes luchas y esfuerzo de los habitantes del sur argentino.



El estilo original permaneció intacto, al que se le agregaron solo algunos detalles modernos. 
Vimos una antigua heladera, una caja registradora que era una reliquia, estantes llenos de objetos, juguetes, adornos, cajas, botellas, y todo verdaderamente antiguo. Hasta cubiertos de polvillo...
Los toilettes, ubicados al fondo del salón, se reconocen por la ropa interior, masculina y femenina, colgadas sobre las puertas. 
Un detalle más que original.




Dentro del gran salón se ven vitrinas que exhiben los viejos uniformes rayados y los gorros de los prisioneros de la famosa cárcel del fin del mundo.




El menú, tanto para disfrutar en el local, como para llevar, es excelente.
Probamos uno de los tantos buenos vinos locales, quesos, fiambres y unas pequeñas tortas. 
Había extranjeros que se deleitaban con el servicio de mate. 


El menú se atribuye al "chef pâtissier" francés, M. David Dumont, una paquetería.




Y estos pequeños pingüinos ?



No, no. Hechos en merengue y chocolate, eran tan simpáticos, que no me animé a probarlos.


Un lugar excelente.

Mis coordenadas:
Avenida Maipú 749
Ushuaia
Tierra del Fuego