20 de octubre de 2010

Paseo nocturno por las calles de Praga





Praga, es una ciudad de gran encanto, y qué mejor manera que conocerla y disfrutarla por primera vez que paseando de noche por lo que se da en llamar la Vía Imperial, el recorrido inverso al que hacía el emperador en el momento de su coronación. 
En ese recorrido por lo que eran las cuatro antiguas ciudades que hoy son Praga, se aprecian la mayoría de los puntos de interés turísticos de la ciudad, todos muy cercanos entre sí. 





Bajando desde la antigua Plaza Mayor del Castillo hasta el río Moldava, a la altura del célebre Puente de Carlos, se admiran muchos de los magníficos palacios y edificios que una vez pertenecieran a la nobleza. 
La luz tenue que ilumina las residencias y las calles empredradas nos transportan hasta el Medioevo mismo.



Se sabe que cada casa particular tenía que distinguirse de las demás y no se numeraban. Los arquitectos ponían en juego su creatividad en forma de diseños y blasones como los que identifican las fachadas en la famosa calle Nerudova.







Y así, bajando lentamente, se descubren iglesias centenarias como la de San Vito, la casa donde Mozart compuso Don Giovanni, las llamadas Columnas de la Peste, la misma calle Nerudova, el Puente de Carlos, el distrito de Mala Strana, la isla de Kampa en el río Moldava.



Hacia el final del recorrido aparece el cruce por debajo de la Puerta de la Pólvora en la Namesti Republiky y luego la plaza de la Ciudad Vieja con el fabuloso edificio del Ayuntamiento y el Reloj Astronómico, el punto de encuentro, en el corazón de Praga.





La vista desde el Puente de Carlos hacia la isla de Kampa es fabulosa.



Así como cada una de las paradas en el legendario puente de más de 500m de longitud



Y un placer admirar también las vitrinas iluminadas de los locales de cristalería de Moldavia, de objetos coloridos y de alhajas.



Sin lugar a dudas recomiendo hacer este camino, como lo hice yo, recién llegada a Praga.