30 de junio de 2011

Perdida por los campos de Soldini, cerca de Rosario, en Argentina

Soldini, Rosario, Argentina
 Soldini, Rosario, Argentina

Hoy traigo aires de campo argentino, que encontré en los alrededores de Rosario, en Soldini, buscando el decorado ideal para una producción fotográfica que tenía que hacer mi hija, estudiante en la carrera de diseño de indumentaria.

Había que buscar algún lugar donde el otoño tiñera naturalmente de colores ocre y amarillo cada una de las fotos para esa campaña, los colores justos que destacaran por efecto del contraste, los otros colores, los de la ropa y lograr así las mejores fotos para un catálogo.

No encontré una ocasión mejor para perderme en el campo, uno de los tantos que tiene la Argentina, mientras mi hija y su equipo trabajaban.

 Soldini, Rosario, Argentina

 Soldini, Rosario, Argentina
 Soldini, Rosario, Argentina

Nuestro destino : una antigua y hermosa casa de campo en Soldini, precisamente la del tío de mi amigo Juan Lucas.

Soldini es una pequeña ciudad vecina de Rosario, ubicada a sólo 16 km al sud-oeste.

La casa está rodeada de hectáreas de campo verde y de maizales. En ese momento estaba lleno de plantas de maíz que llegaban al momento preciso de la cosecha.

De Soldini, Rosario, Argentina
 Soldini, Rosario, Argentina
 Soldini, Rosario, Argentina

Los senderos arbolados nos conducían a la casa donde tenían que darse los preparativos para la sesión de fotos. Nunca había estado en una. Lleva mucho tiempo de trabajo: hay que prever un sinnúmero de detalles. El equipo, con mi hija a la cabeza, organizaba el maquillaje de la modelo, el peinado, los conjuntos posibles de ropa, los rincones donde se elegía tomar las imágenes, la hora señalada de acuerdo a la luz del sol, que ese día nos era esquiva.
Además, aquel día hacía bastante frío. Los árboles nos daban sombra.
Sin embargo, nos hacia falta... sol.

 Soldini, Rosario, Argentina
Soldini, Rosario, Argentina

 Soldini, Rosario, Argentina

Me habían encargado hacer mate, y repasar con la plancha algunos equipos.

Pero me las ingenié para desaparecer y alejarme...
Mientras caminaba, descubría árboles cargados de frutas. Algunas no maduraban todavía. 
También había limoneros que comenzaban a pintarse de amarillo, y calabazas.  
Una suerte encontrar tantos colores para agregar a las fotografías !

 Soldini, Rosario, Argentina

 Soldini, Rosario, Argentina

 Soldini, Rosario, Argentina

Los alrededores del campo se extendían a lo lejos, como suele sucede en estas tierras nuestras. Es así el campo en Argentina, aún cerca de Rosario, que es una de las ciudades más grandes del país.

Soldini, Rosario, Argentina
 Soldini, Rosario, Argentina

Me perdí por los alrededores porque no tenía mucho para hacer. O, mejor, dicho, ya había cumplido con mi tarea de apoyo. La tarea estaba bien encaminada. Entonces, tenía tiempo para tomar mis mates, la bebida nacional, y para pasear con mi cámara.

Volvía a veces a la casa, a tiempo para dar mi opinión sobre algunas de las fotos. Sin embargo, mi hija y la fotógrafa estaban perfectamente a cargo de todo.

 Soldini, Rosario, Argentina

Soldini, Rosario, Argentina

 Soldini, Rosario, Argentina

Admiraba una gran cantidad de especies de árboles y de plantas. Los perros paseaban y yo caminaba sin apuro.
Pasear por los alrededores del campo era genial. Un momento único de tranquilidad. Silencio que sólo interrumpía el canto de algún pájaro.

El sol nos hizo algunas visitas. Se animaba poco, sólo con algunos rayos, regalándonos algo de su tibieza.

Soldini, Rosario, Argentina

Descubrí viejos elementos de labranza, ahora en desuso, superados por las modernas maquinarias agrícolas que se utilizan. Sin embargo, éstos nos cuentan mucho de una época en la historia del campo argentino. También pasé junto a troncos recién cortados para alumbrar las chimeneas. 

Me encantó el aljibe. Se me ocurrió apoyar sobre él uno de los cuadros que se iban a utilizar en la producción. El efecto de lo antiguo junto a lo abstracto, colorido y moderno me pareció un logro para las fotos.

Soldini, Rosario, Argentina

Miraba los bosques no tan lejanos. Encantadores. 
A medida que regresaba, escuchaba algunos sonidos…. solo algunos pájaros, los perros que ladraban, y las risas de los chicos del grupo que parecían divertirse bastante mientras trabajaban.

Como argentina, me encanta el campo. Y esta fue una gran ocasión para disfrutarlo. Es así cuando uno vive en una ciudad. Siempre quedan ganas de pasar momentos en lugares con paisajes que se extienden más allá de la mirada.

Una hermosa tarde en un campo muy cercano a Rosario.
Y debo agregar que todo salió muy bien: el  catálogo de mi hija fue un éxito y yo me divertí mucho.