9 de junio de 2011

El cruce de la Cordillera de los Andes y después... New York




Era en el mes de abril del 2011, cuando comenzaba el viaje a New York.

El vuelo de la compañía LAN Chile hacía el trayecto desde Buenos Aires, en Argentina, a la ciudad de Santiago, en Chile, en escala hacia nuestro destino: la Gran Manzana.

Ya es una tradición. Hay un momento en este vuelo que se aguarda con verdadera emoción. Es ese en el que el comandante anuncia que el avión va a comenzar el cruce de la Cordillera de Los Andes.




Desde la ventanilla del avión se recorta el perfil imponente de las montañas. Pero la oportunidad de pasar por encima de ellas y admirar ese paisaje increíble, es una experiencia inolvidable.

El avión comienza a sobrevolar la majestuosa Cordillera y sus enormes montañas.

Un escenario majestuoso, salpicado de colores, de todos los tonos del ocre y del verde, de manchones blancos sobre los picos nevados.




Aparecen arroyos serpenteantes, rodeados de pastura y de rocas.
Se adivinan la temperatura y la fuerza del viento que azota esos paisajes.

Cada pasajero argentino imagina en silencio porqué cruzar ese territorio a caballo debe haber sido una epopeya.

Fue en enero de 1817 que el célebre “Ejército de Los Andes” emprendió la cruzada militar más intrépida de la historia de la Argentina. El General Don José de San Martín se atrevió a cruzar la Cordillera de Los Andes a caballo con su ejército para comenzar su campaña libertadora de América.




Él y sus hombres pasaron por un terreno colmado de quebradas, sendas abruptas, precipicios y arroyos. Una expedición que aún hoy parece imposible.

A casi 200 años de aquella hazaña, yo miraba desde arriba los senderos por donde pasó el héroe al que conocemos como el “Padre de la Patria”.




La cadena de montañas es evidentemente tan alta, que parece que el avión las sobrevolara desde muy poca distancia, casi al alcance de la punta de nuestros dedos.

Fue casi un regalo, un espectáculo inolvidable.