13 de marzo de 2012

Capilla de Villavicencio, una joya escondida en medio de la montaña




A veces es posible descubrir lugares muy hermosos escondidos por las montañas de Argentina.

Eso mismo me pasó en Mendoza, durante la visita a las antiguas termas de Villavicencio.

Villavicencio, en el corazón  mismo de la región de Cuyo en Argentina, en el camino de la famosa ruta de los vinos, una reserva natural y baños termales en el departamento de Las Heras, Mendoza
Las Termas de Villavicencio, un verdadero oasis a sólo 45 kilómetros de la capital, emplazado en un gran territorio  protegido, rico en flora, en fauna, y también en historia argentina.


Construido en 1940, uno encuentra el hermoso edificio del hotel de las Termas, en el centro del complejo. Y muy cerca, se descubre una especie de joya, una pequeña capilla encantadora. Nos explican que fue el proyecto realizado por el arquitecto Ramon Correas.

Entramos. El silencio, la calma invitaban a detenerse.

La capilla había sido construida por las damas que venían desde Buenos Aires a  visitar y pasar una temporada en los baños termales. De esta manera, se podía asistir a misa, sin necesidad de trasladarse a la capital.


También nos contaron que en aquella época habitaban el lugar paisanos y comerciantes que no estaban casados. No podían bautizar a sus hijos tampoco. 

La pequeña capilla vino a solucionar también la situación de aquéllos que vivían en concubinato.




Los detalles simples y austeros de esta capilla de campo eran encantadores.
Observé la pila bautismal y el altar mayor encuadrado por el fresco que completaba el muro. Me sorprendía la luz de cada uno de los personajes pintados, sobretodo la de Jesús. 
Me quedé algunos instantes, tranquila, disfrutando de ese silencio, aspirando el aroma a incienso, mezclado con el de los eucaliptos.


Mis coordenadas:

Capilla de las Termas
Reserva Natural Villavicencio
Noroeste de la ciudad de Mendoza, a 50 kilómetros
Ruta provincial número 52
Argentina