13 de mayo de 2012

Visita al interior de la Sagrada Familia, en Barcelona









Hoy les propongo compartir la visita que hice por el interior de un lugar maravilloso : la catedral soñada por el genial arquitecto catalán Antoní Gaudí, la Sagrada Familia en Barcelona.

Conocía la fachada y la parte exterior del edificio, que son magníficos por cierto. Nunca había visto nada igual.

Sin embargo, quería entrar y sentir esa emoción de la tanto había escuchado hablar. Cosa curiosa, me decían que los trabajos avanzan, pero que no terminan.
Esperaba recorrerla, admirarla como a una obra de arte extraordinaria, ver el altar, las enormes cúpulas, los vitrales y cada una de las estatuas estilizadas. La iglesia creada por Gaudí debía de ser algo fuera de lo común, sin lugar a dudas.

La Sagrada Familia fue la tarea, la pasión, el objetivo que impulsó a Gaudí durante los últimos años de su vida, y se ha transformado en el emblema de Barcelona.
Y pude comprobar el motivo.










El interior de la catedral es enorme e impactante. Mirar hacia arriba me emocionaba. Las columnas blancas, tan blancas, se elevan y como un sortilegio, parece que no se alcanza a ver hasta donde.

El hecho de no haber completado su construcción le da aún mayor encanto. Como en un juego de la imaginación, se pueden seguir las ideas de su autor, que se esbozan en cada rincón.

El edificio se extiende sobre un plano en forma de cruz latina, con siete capillas, cinco naves y un ábside donde Gaudí jugó con las líneas, con las curvas... y con la luz.
Y qué decir del color. Gaudí parece haber puesto toques de color en todas partes.
La paleta que eligió resalta más aún la blancura de los mármoles.










Mientras caminaba por los pasillos, coincido con aquéllo que he leído sobre esta catedral. Se llega a pensar que la construcción de la Sagrada Familia no terminará nunca. Tal vez es también por eso que se trata de una obra singular.

Ese día de octubre de 2010 la catedral estaba en medio del desorden, completamente revuelta. La proximidad de la visita del Papa Benedicto XVI conmocionaba a quienes trabajaban en su interior. Mientras hacíamos nuestra visita, un equipo de profesionales y de obreros iban y venían afiebrados.
Era evidente que se preparaban para recibir al ilustre visitante









La experiencia de la Sagrada Familia, la de encontrarse a sus pies, es increíble. Es una experiencia de luz y de color.
Nunca vi una obra igual. Gigante y bella al mismo tiempo. Maravillosa en cada uno de sus detalles: los que se ven, y los que se adivinan, como es el caso de la estatua de Jesús, que se encontraba completamente cubierta aquél día. La foto es la que encabeza este artículo.

Los vitrales luminosos, las estatuas, el órgano, las columnas interminables, y las bóvedas que quitan el aliento, todos son elementos fantásticos.

Además, después de algunos días en Barcelona, les puedo asegurar que la Catedral de la Sagrada Familia lleva con creces la firma de Gaudí. Ya había recorrido el Parque Güell, había conocido también las fabulosas casas Batló y Milá, sobre el elegante Passeig de Gracia. Es entonces que pude reconocer en sus obras el sello de un genio.

Sin embargo, la Sagrada Familia fue para mi algo especial.
Me cautivó.





Cabe remarcar que los trabajos de la construcción se solventan exclusivamente por medio del aporte que los visitantes hacen cuando pagan su entrada. La afluencia de público es enorme.

Considerada como basílica y catedral, la Sagrada Familia es uno de los monumentos emblemáticos de Barcelona y obra maestra del talento de Gaudí, una visita ineludible en la gran ciudad de España.

Absolutamente recomendable.

P.S. La continuación, en un próximo artículo. Les presentaré mis imágenes de la la parte exterior del magnífico edificio, en realidad, mucho más conocida.


Mis coordenadas:
Sagrada Familia
Carrer de Mallorca 401
08013 Barcelona
España