17 de diciembre de 2012

Mi viaje a Punta del Este, día #3 y fin


Todas las cosas buenas tienen un fin. 
Es por eso que debo terminar de contarles mi último viaje al mar, mi escapada a Punta del Este, en plan de cortas vacaciones fuera de la temporada alta, lejos del bullicio por el que es célebre esta ciudad balnearia chic del Uruguay a la que ya considero uno de mis lugares en el  mundo. 
Ya les he hablado de su merecida reputación de Saint-Tropez Americana, de sus playas Mansa Brava y del espectáculo del atardecer en sus playas, en el puerto. 
Para este último capítulo les quiero dejar una colección de imágenes, la mejor descripción con la que puedo acompañar mis relatos.



En primer término, les acerco imágenes de esos paseos por la larga rambla, el periplo habitual a orillas del mar tan azul y la visita a la ermita marina de la Virgen de La Candelaria, esa pequeña capilla que se vuelve inaccesible en los días de marea alta.


Después, les acerco otra, la del Biarritz, el antiguo y tradicional edificio que acaba de ser lamentablemente dañado por un incendio. 


Aquí les dejo una de mis fotos favoritas de Punta del Este. Es en Playa Mansa, temprano a la mañana, sin visitantes, sólo el mar, algunas gaviotas que dejan su huella sobre la arena, el cielo... es todo !




Por aquí una de una tarde en la Barra de Maldonado, de sus playas tranquilas que se parecen a las del Carïbe. 
A menudo hay que prestar atención a las medusas.



Punta del Este en el Conrad Milton, su célebre hotel 5 estrellas y casino. 
Además, alguna que otra tarde, si el día está nublado o si hace frío, hago una visita al salón de té. Es excelente !




Al fin, no hay que perderse la visite a Piriápolis. Ubicada a sólo 35 kilómetros de Punta del Este, es el balneario más antiguo del Uruguay, muy famoso durante "la belle époque"
Su estrella? El Gran Hotel Argentino, un hotel maravilloso que permanece como recuerdo de esos tiempos de esplendor.



Punta del Este, uno de mis lugares en el mundo.