24 de febrero de 2013

Nada más simple que hacerse de amigos en México





Es así: nada más sencillo que encontrar amigos en las playas de México
Puedes ser tímido, solitario o desconfiado, pero hacerse de buenos amigos es la cosa más fácil en ese  país. 
Hace algunos días les hablé de los arco iris. Se cuenta que a sus pies se puede hallar tesoros.
Bueno, una temporada bajo el sol del Caribe es la gran ocasión de descubrir el tesoro de la amistad. 
Yo lo hice.
Yo la encontré.





En primer lugar, conocí a los delfines
Mis nuevos amigos, los delfines hacen el gran espectáculo de las playas de Akumal y Cancúnn en la Riviera Maya. Nadar con esto animales adorables hace las delicias de los que visitan esas playas del Caribe
Los delfines saltan, bailan y hacen todo tipo de piruetas. Llegué a pensar que el premio en caricias y aplausos que reciben es muy poco para tanta simpatía y proeza! 
Por suerte, los entrenadores agregan golosinas en forma de pececitos. Mis amigos parecen estar conformes.





Después, conocí al pelícano
Mi amigo el pelícano es un pájaro bastante tímido pero simpático. 
El pelícano se me acercaba cuando me bañaba tranquila en esa laguna marina cercana al arrecife de coral. También lo observaba a diario en la playa. Volaba bajo, como si nada, y de pronto, se dejaba caer al agua. Había descubierto algún pez y lo atrapaba con su gran pico a gran velocidad. 
Gran viajero, pescador incansable, mi nuevo amigo el pelícano, lucía con orgullo la elegante bolsa debajo de su pico.





También me hice amiga de muchas iguanas
Las iguanas se acomodaban a menudo sobre la arena, sobre las rocas a un lado de la piscina, y a veces paseaban por el jardín. No son bellas, pero se las ve despreocupadas al respecto. Las caracteriza un temperamento bastante tranquilo, tanto que a veces parecen petrificadas. Evidentemente, aman el sol y la quietud. 
Bueno, las playas de Cancún no eran tan tranquilas, pero a mis nuevas amigas las iguanas parecía no preocuparlas.





Les llega el turno a mis amigos los mapaches. Estaban los que se presentaban a la noche y en familias muy simpáticas. 
Los mapaches amaban correr y saltar en los pequeños jardines al lado del teatro del Hotel Bahía Príncipe. Un grupo salía tarde y parecía no gustarles ni la luz del sol ni la playa. Tal vez tenían problemas con ensuciarse el pelaje. 
Estos mapaches eran verdaderamente encantadores.





Es hora de hablar de mis grandes amigos los peces tropicales. Me encantaron! 
Los peces eran muy bellos y había de todos los colores y tamaños. 
Mis queridos amigos los peces nadaban tranquilamente a mi lado mientras yo les preguntaba dónde encontrar las mejores olas de la Riviera Maya. Felices, me hacían una seña con las aletas y yo los seguía. Siempre me llevaban donde el agua tropical era más tibia y transparente. Había uno de ellos que era celeste y delgado como un lápiz. Era genial.





Al fin, cómo olvidar a las familias de mapaches matinales
Estos amigos era más pícaros que los nocturnos. También se desplazaban en grupos, pero lo hacían por los jardines del hotel. Esperaban pacientemente al lado de los cocoteros. Una vez que la fruta caía, corrían el tesoro entre las patas, sus largas colas en alto.
Era tan divertido verlos. 

Así pues les conté por qué pienso que no hay nada más simple que hacerse de amigos en las playas de  México. Definitivamente!

Mis coordenadas:
Hotel Bahía Príncipe
Akumal 
México

1 comentario:

  1. Une visite que j'aurais bien aimé faire... Des animaux que j'aurais eu plaisir à regarder.
    gros bisous

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