22 de marzo de 2013

Ah, mi blog de viajes! Cuando me detengo a mirar vidrieras: Brujas



Cuando viajo, le presto especial atención a las vidrieras. 
Hay algunos negocios que juegan a sorprender. Y hay otros que son mucho más discretos. Creo que todo depende de la ciudad, de la calle, o del barrio. 
Hace algunos días les hablaba de la gente en Brujas. Hoy les hablaré precisamente de sus vidrieras  encantadoras. La puesta en escena es de una gran simpleza, y sin embargo son muy bonitas. Los  artículos allí expuestos, tales como puntillas, abanicos o juguetes de mil colores, parecen salidos de los cuentos.




Las fachadas de los pequeños locales de artesanos de Brujas ponen de relieve la belleza de los productos. En cada vidriera se destacan las hermosas estatuillas, las bobinas de hilos y los dedales, las delicadas toallas y pañuelos o la pastelería, todos ellos atrayendo con el mismo interés a los visitantes, despertando esas ganas de entrar a admirar, probar y comprar.






Las vidrieras de Brujas, una mezcla perfecta de sencillez y buen gusto.
En general, pienso que las vidrieras nos cuentan historias. 
Ellas nos hablan de la moda, de las costumbres, de los gustos, de la vida de las ciudades al fin y al cabo.
Ellas son una parte muy importante de mis paseos. Siempre aprendo algo de ellas. Siempre.



Ahora es vuestro turno: que piensan al respecto? 

Mis coordenadas:
Las calles de Brujas
Bélgica

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