27 de julio de 2013

Châteauneuf-du-Pape, tierra del buen vino en la Provenza




Hoy continúo compartiendo el largo periplo que hice hace sólo un par de meses.
Se trata de mi última estadía en Francia, un tiempo lleno de descubrimientos. 
Es el turno de una pequeña ciudad encantadora. Se trata de Châteauneuf-du-Pape, rodeada de viñedos en la bonita región de Provence-Alpes-Côte d´Azur.
Tiene todos los aires de una tierra del buen vino, tan lejana pero tan parecida a esas que conozco bien en Mendoza, en Argentina.
Desde que llegamos nos sorprendieron esas largas filas de viñas que se alejan sobre el terreno hasta donde alcanza la vista. El panorama de los campos circundantes es bastante particular. Están esas terrazas escalonadas con los cultivos, aprovechando al máximo el espacio fértil, el terreno arenoso que combina también arcilla y piedras.




Antigua residencia de verano de los papas de Avignon, ubicada a mitad de camino entre Orange y Aviñón, Châteauneuf-du-Pape es conocida por el vino de la región, por su vino de clasificación AOC de las Côtes du Rhône.



Châteauneuf-du-Pape está ubicada en el valle del Ródano, sobre campos pedregosos singulares. Nunca había visto este tipo de cultivos. El paisaje difiere en este aspecto del que les mencionaba de la zona de Cuyo, en Argentina.
Existe aquí también una famosa ruta de los vinos donde la comuna y las fincas vitícolas ahí ubicadas producen ese vino excelente que obtuvo el preciado título de "AOC - appellation d'origine controllée Châteauneuf-du-Pape". Entonces la totalidad de esa producción tiene el sello que garantiza la calidad que proviene del cuidado de reglas muy precisas.





El automóvil nos condujo al centro mismo de la ciudad. 
Comenzamos a caminar esas encantadoras calles adoquinadas. Era un placer pasear sin un plan, descubrir las fachada de esas casas bajas cuyos muros estaban hechos de gruesas piedras. 
En el camino, las bodegas son numerosas. Es el paisaje más típico de Châteauneuf-du-Pape que debe su reputación a la actividad vitivinicultora, a sus 13 cepas de vino conocidas en el mundo entero. Las cavas se ubican a veces a nivel de la calle, otras en los subsuelos. 
Al cabo de un rato, se debe elegir uno o dos lugares para hacer una degustación. Una decisión difícil ya que todas las bodegas tienen su atractivo.




Esa tarde gris de abril reinaba la calma en Châteauneuf-du-Pape.
Traté de buscar algún almacén para comprar queso y pan, en definitiva, algún bocado para acompañar el vino. Todos los locales que no fueran cavas estaban cerrados. Cuando pregunté el motivo, me respondieron "Es así todos los sábados"
Con algunos visitantes, la plaza de la Fontaine era el lugar más animado. Mucha gente estaba en algunas de las cavas que la rodean, todas verdaderas boutiques de vinos, algo escondidas detrás de gruesas puertas antiguas. Un ambiente muy agradable y pintoresco. 




En cuanto a lo que es el arte y el placer de la degustación, los amantes del buen vino van a amar esta ciudad sin lugar a dudas. 
En cuanto a descubrimientos, la visita tiene muchos. Hay exposiciones, monumentos, la iglesia romana y un interesante museo de útiles de labranza y elementos utilizados en la producción del vino. Me encantaron las colecciones de toneles y una prensa muy antigua.
Lamentablemente, el castillo en alto de la colina se encuentra algo abandonado, por lo que no lo visitamos. Seguimos paseando, envueltos en esa agradable atmósfera de viñedos y bodegas que noss recordaban a Mendoza, a la famosa ruta de los vinos del Valle del Uco en Argentina.
Francia... Argentina. Estamos lejos, pero tan cerca a la vez!




Me encantó conocer Châteauneuf-du-Pape en el valle del Ródano, una hermosa ciudad en la tierra del buen vino francés.  

Mis coordenadas:
Châteauneuf-du-Pape 
Valle del Ródano
Provence-Alpes-Côte d´Azur
Francia

Copyright©2013 “Viajes, lugares de la Argentina y del mundo” by Elisa Nievas

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