2 de agosto de 2013

Y si les hablo de "mi" Louvre?






Es así, siempre hablo de "mi" Louvre.
Reconozco que tal vez encuentren algo pretenciosa mi declaración. 
Pero es así: les propongo mostrarles "mi Louvre".
Y es verdad. 
En realidad, pienso que hay "un Louvre para cada quien". Todos tenemos gustos diferentes...según sea nuestra edad o de acuerdo a la época. Uno no se cansa jamás de visitarlo. Es enorme, tiene colecciones inigualables que se renuevan y acrecientan con el paso del tiempo. 

Era mi última vez en Paris pero en familia. 
Entonces, se imponía una nueva visita al Louvre. Todo el grupo dijo sí a uno de los museos más importantes del mundo entero.
Ya desde ese primer vistazo de la famosa pirámide uno lo encuentra imponente.
Y se entiende que es imposible abarcarlo en una sola mirada.
Tampoco en una sola visita.







En mi familia no somos expertos en arte. Tampoco pintores o escultores, pero amamos las expresiones del arte. 
Somo como espectadores de la belleza del arte que crearon los grandes, simplemente.
Una vez que accedimos a través de la pirámide llegamos al pavillon Napoléon. Tomamos uno se los planos del museo y organizamos el primer recorrido, uno que conformara a todo el grupo.
Tomamos nota de las obras más destacadas y también de las favoritas, las célebres o las que estaban más cerca de nuestros sentimientos, de nuestros recuerdos.
Dentro de ese universo de piezas de la Edad Media, de Asia o del antiguo Egipto, por dónde empezar?
Por las pinturas de la Escuela de Fontainebleu o por "El Esclavo Moribundo" de Michelangelo? 








Y que hacer con los italianos o los franceses? 
La Gioconda de Da Vinci? 
La Libertad guiando al pueblo de Delacroix?
O las Boda de Caná?



O bien por una pintura, una de las tantas delicadas de Vermeer?
Se comienza por cuál de ellas?







Les cuento sobre mis preferencias.
Personalmente, me encanta el patio de estatuas, las miniaturas tales como La Pequeña Pietà Redonda, o la sala de pintores de retratos francesa.






En cuanto a la impresionante colección de sarcófagos, ya había visto muchos en una primera visita que había hecho hace tiempo. 
El Louvre es enorme, pero decidí volver a visitar el Código de Hammurabi, la gruesa piedra monumental de basalto del rey de Babilonia, ubicada en el sector consagrado a la Mesopotamia Asiática y dejar tranquilos a Egipto, los jeroglíficos, los faraones y a sus momias.




Mis hijas entraron a la Gallérie d´Apollon y se maravillaron con la colección de espadas y coronas reales con sus diamantes incrustados, sobretodo la del Rey Luis XV.


En cuanto a mi marido, siempre se detiene un buen momento delante de la "Victoria alada" o "Victoria de Samotracia
En haut des escaliers, elle est imposante, merveilleuse. 





Pero también hubo descubrimientos agradables, como esta escultura singular de Gregor Erhart, "Santa María Magdalena"
Ella aparece desnuda. Sus largos cabellos, su sonrisa... Es muy bella, tan bella.









Al fin, merecía la visita a la estatua del guerrero combatiendo, por el solo hecho de admirar la gran tensión esculpida en sus músculos. Y pasar después por la diosa que descansa alargada y Psyché reanimada por el beso del Amor.
Las tres son esculturas formidables imperdibles. 

Aquí les he dejado algo de mi Louvre.
Después de horas caminando y recorriéndole con admiración, la familia partió feliz del Louvre, los ojos con imágenes llenas de belleza y de encanto.
Nos fuimos convencidos que el arte, estas colecciones, no se aagotan en una sola visita.



Mis coordenadas:
Museo del Louvre
75001 París 
Francia


Copyright©2012 “Viajes, lugares de Argentina y del mundo” by Elisa Nievas

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