24 de noviembre de 2013

El antiguo bar Sunderland, un icono de Rosario, Argentina




El bar-restaurant Sunderland es uno de mis eternos favoritos. 
Es uno de los lugares más ligados a los afectos de los habitantes de Rosario, de los jóvenes y de los que ya no lo somos tanto, un restaurant ideal para la sobremesa en familia o con amigos, un lugar para demorarnos con un café, y con otro, y otro. 
"El Sunderland", así nomás, total nos entendemos... es un poco la historia de Rosario y está habitado por los queridos fantasmas de los “Negros” Olmedo y Fontanarrosa.




Bohemio, clásico, icono rosarino, lugar que permanece y que también se reinventa, todo eso y mucho más es el viejo bar Sunderland
Recientemente recuperado, fue uno de los protagonistas del evento Rosario Gastronómica 2013 en donde elegí sentarme a disfrutar de los platos del chef Damián Delorenzi quien, desde su reapertura, ha venido apostando a ubicarlo como uno de los mejores restaurantes de Argentina
Recuerdo que aquélla fue una noche muy agradable en la que me sentí como en mi casa. Antes de cenar y de promover el evento en las redes sociales que manejo, dediqué unos momentos a recorrer con la mirada los objetos entrañables que decoran el salón, a visitar cada uno de los cuadros que cuelgan de sus paredes, con los recuerdos de tantas personas que pasaron por ahí. 
Y pensar que tantos protagonistas del mundo artístico lo han visitado en distintas épocas...




El viejo Sunderland está ubicado casi a orillas del Paraná
Antaño fue una suerte de bar portuario que defendió su reputación a fuerza de crecer como centro cultural y artístico. 
Y pasó por altibajos, sufrió como sufren los lugares con historia, a esos a los que les pasan cosas, como nos pasan a todos, pero que resisten y vuelven mejor que cuando se fueron. 
Hubo crisis, un incendio y también momentos de gloria. 
A todos supo capitalizarlos.




Cuando fue reinaugurado se trató de respetar en cada detalle el antiguo ambiente en mobiliario y manteles. Fue así que parecía que el tiempo no había pasado. Qué bueno. El encanto había permanecido intacto. 
También pasaba esto en la cocina. El prestigioso chef Delorenzi puso su esfuerzo al servicio de una agradable tarea, la de proporcionar al viejo Sunderland todo lo que un buen restaurant debe tener: excelente ambiente, una carta que combine lo clásico con lo moderno y una atención esmerada.




Si me preguntan qué prefiero, me inclino por la carne a las brasas y el pescado. Pero no dejo de lado un buen plato de pastas, como los sorrentinos. 
En cuanto a los postres, me encanta lo tradicional: el flan casero con agregado de dulce de leche y crema. 
Y después, elijo salir a tomar el café al patio trasero, un placer a media luz.



El Sunderland tiene el discreto encanto de lo clásico.
La idea de que todo tiempo pasado fue mejor.
Por qué privarse de ello?

Mis coordenadas:
Sunderland Bar
Av. Belgrano 2008
Rosario, Argentina

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