17 de diciembre de 2013

Museo de la Memoria de Rosario, una visita para el encuentro con la verdad y la historia Argentina




El Museo de la Memoria es, definitivamente, un lugar muy especial de la ciudad.
Es un espacio para ejercitar la memoria y la reflexión sobre los años oscuros de la última dictadura militar en Argentina, pero desde un lugar muy diferente al que yo esperaba encontrar antes de conocerlo. 
Cada uno de sus rincones interpela a nuestros espíritus sin apelar a ningún golpe bajo. 
El vehículo es el arte en sus distintas manifestaciones. Cuando no, el bendito arte que nos habla, que nos emociona, que nos transmite lo que vale la pena comprender.
A la entrada, sobre la vereda, en una pieza sencilla de arte callejero se lee una declaración de principios cuando una flecha nos señala el ingreso al museo: "Próxima estación... JUSTICIA"



Confieso que tardé bastante tiempo en tomar la decisión de pasar a visitarlo. 
Por una razón o por otra, dudaba... no me animaba.
Tal vez era miedo a sentir el dolor de revivir ese pasado reciente que tanto nos duele a los argentinos.

Pero, por estos días, me estoy preparando para la función de Voluntaria de Información Turística de la Municipalidad de Rosario para el evento Rally Dakar 2014, cuya largada será en Rosario

Fue así que me propuse sobreponerme al mis reparos para hacer un recorrido por el museo. 
Primer museo de Argentina reconocido como de interés nacional, el Museo de la Memoria se levanta desde marzo del 2010 en el edificio en el cual funcionaba el Comando del II Cuerpo del Ejército en épocas de la dictadura militar. 
Poco a poco, el museo se fue convirtiendo en una institución modelo de políticas públicas de derechos humanos y de memoria. 
Cuenta con archivos invalorables y en permanente crecimiento.



La visita guiada fue conducida por Rubén Chababo, el director del Museo de la Memoria
Cada uno de sus comentarios era interesante y enriquecedor. Respondió con gentileza a todas nuestras preguntas. Cada estación era como un disparador de inquietudes vinculadas a aquéllos años que muchos de nosotros vivimos.
El recorrido por las distintas salas fue una invitación a detenerse y reflexionar. 
La historia del museo es muy interesante. 
El Sr. Chababo destacaba el hecho de tener un archivo en permanente crecimiento gracias a la confianza que fue despertando en las víctimas y familiares el museo como institución de la memoria.



El edificio es soberbio. 
Las salas son luminosas y espaciosas. 
A pesar de la temática, la atmósfera no es opresiva. Muy por el contrario, el recorrido por cada uno de sus ambientes es muy agradable visto la contundencia del mensaje que contienen sus paredes. 
Me alegro por haberme atrevido a visitarlo por fin a pesar de mis reparos. Valió enormemente la pena y por eso puedo ahora recomendar hacerlo a todos los rosarinos y a los argentinos. 
El Museo de la Memoria realizó un gran trabajo para reinterpretar el espacio en el que funciona e ir construyendo la historia. 
Artistas reconocidos de Rosario fueron invitados a intervenir el museo sobre la base de distintos ejes temáticos. 
El arte es siempre un excelente vehículo para expresar los sentimientos. Y así lo hicieron los artistas cuando contaron con sus preciosas herramientas esta historia que afectó no sólo a Argentina sino a muchos otros países de América y del mundo. Se valieron de imágenes, de relatos, de testimonios.



En el centro de la planta baja se levanta la obra magnífica de Dante Taparelli, “Memoria”, que despliega en una estructura alta de madera oscura una especie de papiro que el visitante despliega por sí mismo para recorrer así la historia de los hechos violentos cometidos por el Estado contra comunidades de América Latina durante años.



Si observamos la pared del fondo, pantallas desarrollan “Nos Queda la Palabra”, el testimonio audiovisual de sobrevivientes y familiares de detenidos por la dictadura. Los relatos son fragmentos de los que permanecen archivados y son conmovedores.


En una pequeña sala aparte, a la derecha, se puede visitar una instalación muy particular, “Reconstrucciones”, y visualizar la ubicación de cada uno de los centros clandestinos de detención en Argentina. 
En el centro se levanta una maqueta del edificio del Servicio de Informaciones de la Policía Provincial, obra de la arquitecta Alejandra Buzaglo.


La obra del artista Daniel García, “Ronda”, está ubicada en la parte izquierda de la planta baja, en el patio cubierto semicircular que mira hacia la calle. 
La luz natural ilumina la evocación de las históricas marchas de las Madres de Plaza de Mayo
Ahí están los dibujos de sus pañuelos blancos como un símbolo, ahí están sus voces que nos acompañan cuando transitamos por el corredor.



A la derecha se accede a un patio español en una de cuyas paredes Norberto Puzzolo fue desplegando las fotografías de niños que fueran arrebatados a los padres biológicos y en la otra las de los que pudieron recuperar su identidad. La foto de cada niño que se recupera pasa de un muro, al otro.
La obra se llama “Evidencias” y es impactante.


La artista plástica Graciela Sacco instaló en el espacio semicircular interior una colección de espejos y fotos en acrílicos que van reproduciendo miradas. son miradas humanas y miradas animales, estas últimas no necesariamente pertenecientes al reino animal propiamente dicho. 
Ahí están representados represores, delincuentes, testigos, responsables. 
La obra se llama “Entre Nosotros”


En el patio exterior alcancé a ver uno rolos gigantes como pilares. Eran la idea nuevamente del gran artista Dante Taparelli, una decena de columnas giratorias construidas por Martín Gatto. Apenas se las roza giran y revelan los nombres de las víctimas del terrorismo de estado. 
Son tantos… 
Un monumento que conmueve.



En el último piso estaba instalada una gran muestra homenaje al artista argentino León Ferrari. Se trata de “Profanaciones”, la exhibición de piezas de la serie "Nunca Más" con las que Ferrari acompañó en 1996 una reedición del informe de la CONADEP, la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas. 
Las que más me impactaron fueron la reproducción de la obra del avión como un crucifijo y las escenas del juicio final junto a recuerdos del nazismo.


Ahora que la hice les recomiendo hacer la visita al Museo de la Memoria de Rosario
Considero que es uno de esos paseos imprescindibles... e impostergables. 

Visiten también el sitio del museo

Mis coordenadas:
Museo de la Memoria
Córdoba 2019
Rosario, Argentina

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