13 de febrero de 2014

Sumergirse en el interior del Palau de la Música Catalana en Barcelona




Amé la visita del Palau de la Música Catalana en Barcelona, la obra de uno de los arquitectos más importantes del movimiento artístico del modernisme catalan. Se trata de Lluís Domènech i Montaner
Ya les he hablado de este palacio, de ese movimiento, de sus célebres protagonistas y de las casas "faro" dispersas por Barcelona. Mi arquitecto favorito es Antoní Gaudí. No obstante, están muchos otros que mezclan el arte con la arquitectura urbana
Son obras maravillosas.
He aquí el resultado.




Emplazado en el barrio de El Born el Palacio de la Música Catalana es un verdadero monumento, una joya de la arquitectura modernista
El edificio tiene la forma de una torre. 
En un primer vistazo se descubre el desarrollo en la esquina, sus imponentes fachadas completamente diferentes la una de la otra. 
Se observa de un lado la parte moderna, del otro una fachada casi barroca. 
Se trata de un edificio singular.




Apasionada tanto por el arte como por la arquitectura, les aconsejo tomar la visita guiada.
No me cansé de admirar esas estructuras modernas, hechas de metal y de cristales, que se mezclan de un modo exquisito con las cúpulas, las estatuas, los vitrales y los mosaicos.



Entré en el gran hall, donde se destaca particularmente la utilización de la luz natural en las salas, la biblioteca y aún en el restaurant de la planta baja. 
Al interior, admiré el café, las escaleras y el plafond magníficamente decorado. El foyer elegante, las columnas y las cúpulas están ornada de flores.




Que podría agregar a la vista del estrado, la escena, los órganos y de la cúpula del Palacio de la Música?. Se comprende bien su título de patrimonio mundial otorgado por la UNESCO desde 1997. 
Aunque todos los espacios en el interior son maravillosos, adoré el escenario.
Sí, la escena es tan amplia como impactante. Ella permite la iluminación natural proveniente del plafond. Bañada por rayos de luz, encuadrada por el telón, está ubicada en el primer nivel.




Ni bien subes por la escalera y entras en la gran sala de conciertos remarcas las distintas medidas del conjunto arquitectural. Es sorprendente.
Existe también un gran despliegue de materiales y objetos delicados tales como arañas, vitrales y cerámicas.




Nos explican que el escenario y las gradas fueron integradas a un conjunto decorado de manera muy elegante. Es magnífico. El órgano reina también sobre la escena. 
Además, el creador puso una colección de estatuas imponentes que, como musas, representan los estados de la música. 
Todo es tan pero tan bello.



Al exterior, me encantó la estatue que semeja la figura de proa de un barco
Parece que nos recibiera dentro de un templo. 
Y es en realidad un templo del arte, un lugar soberbio para regalarse los sentidos.

El Palacio de la Música Catalana de Barcelona es un edificio formidable. 
Y una experiencia imperdible.

Mis coordenadas:
Palau de la Música Catalana
Carrer del Palau de la Música, 4
El Born 08003
Barcelona