16 de marzo de 2017

Road trip por Israel


Les aseguro que, para mi, habrá un antes y un después de este viaje a Israel. Ese road trip ha sido una de esas experiencias únicas en la vida. A cada paso se pusieron en juego sentimientos, recuerdos y emociones como nunca antes me había sucedido al viajar.
Israel es una tierra increíble. Las raíces de todos están plantadas de un modo o de otro en su territorio. Su belleza reside en el hecho que, en un país pequeño, hay gente entrañable y rincones y paisajes sublimes.


Los lugares van desde monumentos históricos, pasando por maravillas naturales hasta llegar a los sitios más espirituales del mundo entero. La fe católica, judía y musulmana tienen sus raíces entre sus piedras.
Israel es todo eso y más.
Allí podemos pasear por mercados pintorescos y alojarnos en hoteles elegantes en Tel Aviv, por ejemplo. Después admirar las cúpulas de Jerusalem, subir a lo alto de las colinas del Golán y también asomarnos a los arrecifes sobre el Mar Rojo.
Tierra de contrastes, aquí podemos navegar en las aguas detenidas en el tiempo del Mar de Galilea, flotar en las del Mar Muerto para después recorrer las arenas ondulantes del desierto de Néguev.
La lista puede seguir indefinidamente.


A lo largo de este road-trip pude recorrer Israel de punta a punta.
Aunque se trata de un país relativamente joven, su territorio fue la sede de numerosas civilizaciones a lo largo de los siglos. Es por eso que los trazos de la historia de la humanidad aparecen a cada paso del camino.
Israel fue habitada sucesivamente por pueblos completamente distintos. Es así que los intereses que despierta se cruzan y se superponen. El país posee una gran diversidad religiosa, política, arquitectónica, social y cultural. Hasta su geografía está llena de contrastes.
Israel sorprende por donde se la mire.


A este artículo en el que intento resumir mi periplo le sucederá artículos consagrados a Tel Aviv, la vibrante capital del país, y a Jerusalem, la capital espiritual. La primera, una ciudad pujante y cosmopolita, habitada por boulevards, playas, cafés y moderna arquitectura, me encantó. Por su lado, Jerusalem es una ciudad monumental, el verdadero cruce de civilizaciones, que nos permite sumergirnos en la historia de las religiones que la mayoría abrazamos.
Una vez hecho esto, les hablaré de las tierras sobre el Mediterráneo, de la moderna Haïfa sobre el monte Carmel, y de los antiguos castillos de los cruzados en Acro, la ciudad amurallada.
Ahora que he retomado mi blog de viajes, se sucederán los relatos de estos lugares maravillosos.


Durante este viaje increíble, visité las llanuras fértiles alrededor del Mar de Galilea, a la comarca que se conoce como el granero de Israel, y después cuando bajé a los valles habitados por las comunidades israelitas, árabes y drusas. Se trata del suelo en el que Jesús pasó su juventud. Allí estuve en Nazareth, la ciudad bíblica, y también otras ciudades antiguas y sagradas para el pueblo judío tales como Tiberias y Safed.


Uno de los lugares que más me marcó fue Jerusalem, la ciudad dorada ubicada en el centro mismo de Israel, en los montes de Judea. Ciudad de ciudades, Jerusalem conserva intacto su casco histórico pero es otra de las capitales modernas del país. Consagrada a tres religiones, el judaísmo, el cristianismo y la religión musulmana Jerusalem es lamentablemente el teatro de episodios de violencia en nuestros días. Sin embargo, tuve la suerte de disfrutar de mi estadía y de no haber tenido ningún problema. Todo lo contrario. Acompañada por guías palestinos en Belén llegué a conocer el lugar donde nació nuestro Señor Jesucristo. Esta fue una experiencia mágica.
También llegué al Muro de los Lamentos y subí hasta el Templo de la Roca, muy próximos.
Todo salió bien.


En todo el recorrido no podían faltar la visita del Mar Muerto, ese extraño lago cuyas aguas benéficas son tan saladas que nuestros cuerpos flotan plácidamente y cuyo fondo barroso tiene también propiedades curativas.
Después descubrí la fortaleza histórica en las alturas de Massada, en el desierto de Judea.
Al final, les contaré que estuve un día y una noche en medio del desierto, en un campamento de beduinos, paseo en camello incluido.
Todas fueron experiencias extraordinarias para esta viajera.


El final de mi peregrinaje llegó cuando atravesé el desierto de Néguev hasta el llegar a orillas del Mar Rojo, sus arrecifes y playas en la bonita ciudad balnearia de Eilat, la ciudad más meridional de Israel, como un oasis de frescura en medio de esas arenas ondulantes.


Termino así un breve resumen de este viaje inolvidable, como un pequeño vistazo de los artículos que les prometo escribir.
De cualquier manera, dado que el mío es un blog de viajes de tipo generalista, no se preocupen, no los voy a fatigar con mis relatos de este viaje que de alguna manera ha cambiado mi vida. Los capítulos vendrán de a poco.


P.S. Los invito a visitar mi página de viajes en Facebook. Los "likes" serán muy apreciados.

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