1 de abril de 2017

Peregrino en Italia, a lo largo de la Via Francigena


Tengo tantos viajes nuevos para contarles. Por eso me alegra haber retomado mi blog, la mejor manera que encuentro para compartir mis aventuras.
Hoy les cuento que un día fui peregrino en Italia.
Más precisamente seguí parte del sendero del título. Llegados a este punto puede ser que me pregunten: la Via Francigena, de qué se trata?
Durante esos días en Italia, a menudo observaba esa denominación sobre carteles esparcidos en diferentes rutas que tomaba. Era una constante. La costumbre viene desde la Edad Media cuando muchos cristianos y católicos emprendieron ese recorrido espiritual que atraviesa numerosas ciudades del país.
Averigüé que durante el siglo XI, una cierta cantidad de peregrinos atravesaron Europa y se dieron cita en Roma, para orar ante la sepultura del Apóstol San Pedro y después viajar a Tierra Santa, más precisamente a Jerusalén.
Me di cuenta que ahora toda esa historia fue teniendo un significado más fuerte para mí. Es la consecuencia de mi último viaje a Israel. Tuve la ocasión de visitar todos esos lugares sagrados. Todo este tema de la peregrinación me emociona mucho.


Pero volvamos a Italia y a esta Via Francigena.
Ella se transformó en el camino más importante de peregrinaje hacia Roma. La "via" atraviesa pueblos y ciudades, pasa delante de conventos, iglesias y abadías, visita paisajes bucólicos de gran belleza.
A lo largo del camino se pueden encontrar albergues y otros lugares para descansar y comer.


A simple vista, en cada estación que encontré pude comprobar que a la mayoría de los peregrinos les encanta hacer esta caminata. Están bien equipados para sobrellevar el cansancio y el esfuerzo. Hay viajeros peregrinos de todas las edades.
Me dicen que este recorrido es una experiencia que incrementa tanto la fe como la cultura de los visitantes. Emocionante, no es cierto?


Dicen que en la antigüedad, la Via Francigena compartía el camino del transporte de especias y de la seda que venía de Oriente. El trayecto era, a menudo, peligroso.
Hoy, rodeados por el entorno natural, los fieles siguen tranquilos su recorrido por la región Toscana. No tienen riesgo alguno.
Las etapas son simples y aparecen siempre indicadas sobre los carteles.
El peregrinaje atraviesa esas hermosas tierras de Italia. Ella ofrece el cuadro perfecto para una nueva forma de espiritualidad. El sólo hecho de pasar por el Valle de Orcia, Siena o San Gimignano es una experiencia única.


Un dato interesante: la porción italiana de la Via Francigena tiene 945 kilómetros de largo. Va desde Col du Grand-Saint-Bernard hasta Roma. El recorrido a pie conlleva más o menos un mes de marcha!


En mi caso, el hecho de compartir una pequeña parte de este camino singular en Italia se transformó en una experiencia tanto viajera como religiosa. Y me encantó. 

Copyright©2017 “Blog de Elisa N, viajes, fotos y lifestyle” by Elisa Nievas

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