10 de enero de 2019

Descubrí Belmont, la Little Italy del Bronx


Italia, la "bella Italia" tiene una enorme importancia en mi vida. 
Tanto como la tiene España
En ambos países están plantadas mis raíces. Cada vez que he estado allá sentí que un rompecabezas se acomodaba en mi interior. Muchas cosas tenían sentido. Caminar sus calles, mezclarme con su gente era algo tan natural. Casi formaba parte de mi vida. 
Pero ese tipo de experiencias tan personales se han repetido en otras latitudes. Me he encontrado caminando uno de los distritos más famosos de ManhattanLittle Italy, tratando de descubrir olores y sabores familiares. Si bien se trata de un paseo clásico para los visitantes de Nueva York, hace relativamente poco tiempo descubrí que la auténtica comunidad italiana se encuentra instalada en otro distrito del estado, fuera de la Gran Manzana. Conocer ese lugar había sido uno de los objetivos durante el último viaje. La genuina Italia-dentro-de-NY está emplazada en el Bronx, muy cerca del precioso Jardín Botánico de Nueva York, del que ya les he hablado en mi blog. Precisamente, cuando salí de ahí, caminé un largo rato con dirección a Belmont, hasta llegar, por fin, a la Pequeña Italia del Bronx.


El barrio de los italianos no es extenso, pero sí muy interesante. A su vez, encontré que los tiempos han cambiado muchísimo. El Bronx es enorme y, lamentablemente, no tiene muy buena prensa. Sin embargo, guarda ciertos rincones que vale la pena descubrir sin preocuparse demasiado. Un ejemplo es precisamente este, el de Belmont, un espacio en donde reina la calma. Asombra que en sus calles se escuche hablar italiano y, también, español. Es muy agradable. La calle principal, la Arthur Avenue, aloja a comercios, restaurants y mercados donde se respira la familiaridad con Italia. Se nota que se ha recreado el país que los italianos en Nueva York añoran. 
Si de gastronomía se trata, amé lugares como Teitel Brothers, emplazado en una esquina en la que se exhiben productos de gran calidad como los aceites de oliva, pasando por todo tipo de conservas, quesos y aceitunas multicolores.


Otro de los lugares que me encantó fue el famoso mercado de la Arthur Avenue
En general, amo visitar los mercados locales, pasear revisando los estantes con embutidos, quesos, frutas y verduras frescas, descubriendo productos que resultan exóticos en mi tierra. Aquí me llamó la atención encontrarme sólo con los vecinos haciendo sus compras. No es un lugar atestado de gente ni de turistas.


Y allí estaba un lugar extraordinario: una fábrica de puros artesanales. La gente trabajaba con total tranquilidad sin prestar atención a nuestra curiosidad. Es que nunca había visto una fábrica de este tipo. El aroma era absolutamente encantador. Palabra de "no fumadora".


El barrio se completa con algunos restaurantes italianos muy buenos. Almorcé en uno de ellos, el Zero Otto Nove, con todo el ambiente de mi terruño soñado. 
Pero hay otros, todos famosos por una u otra especialidad de esa gastronomía que considero única.


Belmont, la Pequeña Italia del Bronx, un pedacito de la tierra de mis bisabuelos en un lugar inesperado. 
Un paseo muy recomendable: anímense a hacerlo.

Viaje 2017

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